Así sea el primer día de preescolar, el regreso de unas largas vacaciones de verano, o ir a una nueva escuela, el regreso de la época de estudio puede ser agobiante para muchos padres, niños y adolescentes. Ahora que el verano termina y que queda poco tiempo para regresar al trabajo o a los estudios, muchas personas en los Estados Unidos tienen una alta probabilidad de que sus niveles de estrés se incrementen. La transición del mes de agosto al mes de septiembre puede poner a prueba la capacidad que tienen las familias para sobrellevar los ajustes a los nuevos profesores, nuevos salones de clases y nuevas escuelas, y también la lucha de los padres con el retorno a los ocupados horarios de trabajo.

Una encuesta de la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) descubrió que casi la mitad de las personas en los Estados Unidos (un 47 %) están preocupadas con los niveles de estrés en sus vidas, y que las personas con hijos en sus hogares son más propensas a preocuparse por el estrés que aquellas sin hijos. Incrementos en el nivel de estrés pueden incentivar a las personas a tener comportamientos poco saludables para manejar su estrés, tales como fumar, comer para sentirse mejor, llevar dietas dañinas, tener vidas sedentarias y beber alcohol. La dependencia a estos comportamientos puede conllevar a graves problemas de salud a largo plazo.

“Regresar al trabajo después de vacaciones, ayudar a sus hijos a hacer la transición a una nueva escuela, incluso luchar con la congestión vehicular cuando las escuelas inician clases, todo esto contribuye a incrementar el nivel de estrés”, dice el psicólogo, Dr. Ron Palomares. “Las personas que sobrellevan el estrés con comportamientos nocivos pueden aliviar los síntomas en un corto plazo, pero con el tiempo terminan creando problemas de salud significativos, e irónicamente creando más estrés. Mi consejo es que las personas reconozcan y estén pendientes de los eventos que parezcan incrementar los niveles de estrés, para tomar medidas, manejar activamente el estrés y promover conductas saludables en sus hijos”.

El estudio de la APA encontró que las personas que expresaron tener preocupación por el estrés, eran más propensas a comer comidas rápidas, evitar el ejercicio físico, y a consumir drogas y alcohol como respuesta a su estrés, que a llevar estilos de vida saludables como hacer ejercicio, consumir dietas balanceadas, hacer meditación o psicoterapia.

La APA ofrece a las familias las siguientes estrategias para manejar el estrés:

Defina el estrés. ¿Cómo siente el estrés? ¿Se incrementa su estrés durante periodos de cambio como la transición del verano al otoño? ¿Cómo experimentan sus hijos el estrés? Recuerde: las personas experimentan el estrés de diferentes maneras.

Identifique los factores que le producen estrés. ¿Qué eventos o situaciones le generan sentimientos estresantes? ¿Están relacionados con el retorno al trabajo, llevar sus hijos a la escuela, con las responsabilidades familiares, o con algún otro asunto?

Identifique cómo sobrelleva el estrés su familia. ¿Para sobrellevar el estrés realiza conductas nocivas como fumar, beber alcohol, o llevar una dieta pobre? ¿Pierde la paciencia con sus hijos o pareja cuando se siente agobiado? ¿Son diferentes sus comportamientos para sobrellevar el estrés durante el año escolar que durante el verano? ¿Tienen ansiedad sus hijos en respuesta a los cambios en sus vidas?

Hable con sus hijos. Discuta con ellos sus preocupaciones sobre el inicio del nuevo año escolar o la nueva escuela. Hable sobre sus expectativas y temores antes del primer día de escuela. Si puede, visite con anterioridad la escuela con sus hijos para que se sientan más cómodos durante el primer día de clases. Después de que la escuela empiece, tome tiempo para escuchar a sus hijos y para discutir con ellos sus experiencias en la escuela y otros asuntos de los que quieran hablar.

Compartan tiempo como familia. Tome tiempo para relajarse con su pareja e hijos, disfrutando de comidas juntos, programando una noche semanal de juegos familiares, o compartiendo actividades durante los fines de semana, tales como montar en bicicleta, visitar un museo o un parque local.

Analice su horario. Determine sus prioridades y delegue a otros todas las tareas que le sean posible (por ejemplo: ordenar una comida saludable después de un día de trabajo ocupado, compartir las responsabilidades del hogar). Elimine tareas que no son esenciales y dedique más tiempo a cosas que le reducen la ansiedad. Dedique tiempo para usted por lo menos dos o tres veces por semana. Diez minutos por día de tiempo personal pueden ser suficientes para ayudarlo a refrescar su mente y a desacelerar su sistema de respuesta al estrés. Recuerde que cuidar de usted mismo le ayuda a cuidar a otros.

Pida apoyo. Aceptar ayuda de las personas que se preocupan por usted puede ayudarlo a aliviar el estrés. Tal vez un miembro de familia o amigo le podría ayudar llevando a sus hijos al colegio o a la escuela una vez a la semana, a la práctica de fútbol, o simplemente estar allí para escucharlo. Construya una red de apoyo con sus amigos y familiares. Si usted o sus hijos continúan sintiéndose agobiados por el estrés, debería considerar hablar con un psicólogo quien le puede ayudar a identificar las emociones detrás de su comportamiento o el de sus hijos, manejar el estrés y a cambiar las conductas nocivas.

“A pesar de que el regreso a la escuela y al trabajo es usualmente una situación estresante para muchas familias que tienen múltiples responsabilidades, regresar a una rutina puede ser beneficial a largo plazo”, dice el Dr. Palomares. “Lo importante es reconocer cómo reacciona su familia a los cambios en la rutina, tomar medidas para manejar el estrés de manera saludable, y pedir ayuda cuando la necesite”.