Introducción

Salud mental. Es la forma en que sus pensamientos, sentimientos y conductas afectan su vida. La buena salud mental conduce a una imagen positiva de uno mismo y, a su vez, a relaciones satisfactorias con amigos y otras personas. Tener una buena salud mental le ayuda a tomar buenas decisiones y afrontar los desafíos de la vida en el hogar, el trabajo o la escuela.

No extraño que los adolescentes desarrollen problemas de salud mental. Las estadísticas nacionales indican que uno de cada cinco adolescentes tiene algún tipo de problema de salud mental en cualquier año. Los problemas varían de leves a graves. Lamentablemente, el suicidio es la tercera causa principal de muerte entre los adolescentes.

Por desgracia, la mayoría de los jóvenes con problemas de salud mental no reciben ningún tipo de tratamiento. Las investigaciones indican que hay tratamientos eficaces disponibles que pueden ayudar a miembros de todos los grupos raciales, étnicos y culturales.

Si se rompiera una pierna o tuviera neumonía, no dejaría de buscar tratamiento. Sin embargo, las personas jóvenes con frecuencia pasan por alto los problemas de salud mental pensando como reaccionarán o que es algo de lo que deben avergonzarse. Esa manera de pensar impide que las personas obtengan la ayuda que necesitan. A veces obtener ayuda es una cuestión de cambiar de opinión.

Aprenda de sus compañeros: La historia de Carmen

El dolor y la incomodidad emocional que las personas sufren cuando tienen problemas de salud mental son reales. Afortunadamente, un individuo tiene una buena oportunidad de mejorar si recibe el tratamiento apropiado. El siguiente relato con un desenlace positivo refleja lo que puede suceder cuando los jóvenes con problemas de salud mental deciden buscar ayuda.

Enfrentándose al pánico

Carmen tenía 14 años cuando empezó a tener ataques de pánico. De repente, su corazón se aceleraba, no podía respirar y se sentía mareada. Actividades tales como salir a comer a un restaurante parecían provocar el ataque. Carmen comenzó a pensar en las diferentes situaciones en las que los ataques podrían producirse y comenzó a evitar esos lugares. De muchas maneras, el miedo estaba controlando su vida.

Al principio, Carmen estaba indecisa, pero eventualmente le contó a su madre acerca de sus ataques de pánico. Carmen se sorprendió al enterarse de que otros miembros de su familia habían tenido el mismo problema.

Puesto que la madre de Carmen sabía algo sobre los ataques de pánico y su tratamiento, ella la convenció de que debían trabajar con un psicólogo para ayudar a reducir su miedo y para aliviar su dolor emocional.

A través de la psicoterapia, o terapia de conversación, Carmen aprendió relajación y otras técnicas para enfrentarse a su intensa ansiedad. También, aprendió cómo sus pensamientos podían influir en los ataques de pánico.

A medida que Carmen practicó sus nuevas habilidades, sus ataques se hicieron menos frecuentes, y gradualmente se sintió más cómoda en situaciones que antes la asustaban tanto.

Cómo aprender de sus compañeros: la historia de Emily

Cómo encontrar ayuda para los trastornos de la alimentación

A principios de la secundaria, Emily comenzó a hacer dieta ocasionalmente y a controlar su peso. Para el último año de la secundaria, ella se concentraba constantemente en su peso y reducía la cantidad que comía. Emily hacía ejercicio tanto como le era posible. A pesar de su aspecto alarmante para los demás, ella creía que todavía necesitaba bajar más peso.

Cuando sus familiares y amigos comenzaron a expresar su preocupación por su pérdida de peso, Emily se alejó de ellos. Emily trataba de mantener su rechazo a los alimentos oculto a los demás. Durante las comidas con su familia, ella movía la comida por el plato en lugar de comerla.

Emily comenzó a desarrollar problemas médicos como consecuencia de su conducta alimenticia. Durante una visita al médico de cabecera, éste le advirtió que había bajado mucho peso y le hizo preguntas acerca de sus hábitos alimenticios. El médico ayudó a Emily a darse cuenta de que si no trataba sus problemas de alimentación, finalmente su vida podría correr peligro.

El médico de Emily ayudó a convencerla de recibir el tratamiento de salud mental que ella necesitaba. A través de la psicoterapia, Emily aprendió cómo sus sentimientos influían en su alimentación. Con ayuda, pudo mejorar la imagen que tenía de sí misma y sus hábitos alimenticios. Al recibir tratamiento, Emily pudo estabilizar su peso y recuperar su salud mental y física.

Cómo aprender de sus compañeros: la historia de Jason

Cómo recuperarse de los trastornos de salud mental graves

El año en que cumplió 19 años, Jason comenzó a tener problemas graves. Estaba tan cansado debido a la grave depresión que tenía, que había días en los que ni siquiera podía levantarse de la cama. Hubo momentos en los que Jason sentía que había alguien que quería hacerle daño. Empezó a sentirse muy confundido y asustado por sus experiencias y tenía ideas suicidas.

Los padres de Jason, muy preocupados decidieron llevarlo al centro de salud mental local. Allí, Jason y su familia comenzaron a reunirse con un equipo de tratamiento para informarse de los problemas que él tenía. Todos trabajaron juntos para desarrollar un plan de tratamiento eficaz que incluía psicoterapia y medicación. Al participar activamente en el tratamiento de Jason, sus familiares aprendieron formas útiles de apoyarlo.

Con un buen tratamiento de salud mental y el apoyo de sus amigos y su familia, Jason finalmente comenzó a sentirse esperanzado respecto a su futuro. Finalmente regresó a la escuela. Durante mucho tiempo Jason no podía imaginarse que podría sentirse mejor. Sin embargo, descubrió que hasta una persona con problemas graves como los que él tenía puede obtener ayuda.

Situaciones desencadenantes y señales

Los cambios en los sentimientos como, por ejemplo, temor o enojo son una parte normal de la vida. De hecho, aprender sobre los cambios del estado de ánimo, qué los desencadena y cuándo suceden, es importante para conocerse y aprender sobre usted mismo.

Hay muchas situaciones como, por ejemplo, un divorcio en la familia o relaciones tensas con amigos, que pueden provocar estrés emocional. Las situaciones difíciles pueden hacer que se sienta triste o desanimado durante un tiempo. Eso es diferente a tener problemas de salud mental como la depresión. Por ejemplo, las personas jóvenes que tienen depresión suelen experimentar una sensación abrumadora de impotencia y desesperanza durante períodos prolongados. Esta depresión puede conducir a sentimientos de suicidio.

Determinadas experiencias, pensamientos y sentimientos indican la presencia de una diversidad de problemas de salud mental o la necesidad de recibir ayuda. Es importante reconocer las siguientes señales:

  • Encontrar poco o ningún placer en la vida.

  • Sentirse inútil o sumamente culpable.

  • Llorar mucho sin ningún motivo en particular.

  • Aislarse de otras personas.

  • Experimentar ansiedad grave, pánico o miedo.

  • Tener grandes cambios en el estado de ánimo.

  • Experimentar un cambio en los patrones de alimentación o sueño.

  • Tener muy poca energía.

  • Perder el interés en los pasatiempos y las actividades placenteras.

  • Tener demasiada energía, tener problemas para concentrarse o continuar con planes trazados.

  • Irritarse o enojarse con facilidad.

  • Experimentar un ritmo acelerado de pensamientos o agitación.

  • Escuchar voces o ver imágenes que otras personas no experimentan.

  • Creer que los demás se confabulan contra usted.

  • Querer hacerse daño o querer hacérselo a otra persona.

No es necesariamente fácil detectar estas señales o darse cuenta de lo qué significan. Los profesionales de la salud mental calificados están capacitados para hacer un diagnóstico preciso.

Como regla general: cuanto más tiempo duran las señales, más graves son; y cuanto más interfieren con la vida diaria, mayor es la posibilidad de que sea necesario un tratamiento profesional.

Métodos de ayuda: primer paso, recurra a las personas en las que confía

A veces las personas no obtienen la ayuda que necesitan porque no saben a quién recurrir. Cuando uno no se siente bien, puede resultar difícil seguir los pasos necesarios para ayudarse a mejorar.

Cuando se trata con problemas emocionales o de salud mental, es importante no hacerlo solo. El proceso de recuperación combina la autoayuda y la complacencia de permitir que los demás lo ayuden. Reconfortar y recibir apoyo, la información, los consejos y el tratamiento profesional son todas formas de ayuda.

Piense en todas las personas a las que puede recurrir para obtener apoyo. Éstas son personas que se preocupan por usted y pueden ayudarle a sentirse cómodo, son personas que lo escucharán y alentarán, y que pueden coordinar un tratamiento para usted. En otras palabras, busque en su vida personas generosas  que puedan ayudarlo.

Estas personas pueden ser:

  • Amigos

  • Padres y otros familiares

  • Alguien que sea como un padre o una madre para usted.

  • Otros adultos cuyos consejos usted valoraría, tal vez un maestro o entrenador favorito, un miembro de su iglesia u otro lugar de culto, o el padre de un buen amigo.

Investigaciones indican que los hombres son mucho más reacios a buscar y recibir ayuda que las mujeres. Si bien algunas personas pueden tener dificultad recurriendo a personas en las que confían, dar este primer paso es muy importante para obtener ayuda.

Algunas familias tienen seguro médico que les ayuda a obtener los servicios profesionales de la salud mental que necesitan. El seguro puede cubrir parte de los costos de estos servicios. Muchas compañías de seguro proporcionan una lista de profesionales de la salud mental autorizados para ejercer en su área.

Métodos de ayuda: salud mental en equipo

Los profesionales de la salud que se especializan en ayudar a personas con problemas de salud mental y a sus familias son psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, consejeros y enfermeras psiquiátricas. La psicoterapia, también conocida como terapia de conversación, es a menudo una parte importante del tratamiento de la salud mental a cargo de profesionales calificados. En algunas situaciones, los médicos pueden recomendar el uso de medicación para una persona que tiene problemas de salud mental. Los profesionales de la salud suelen trabajar juntos como miembros de un equipo de tratamiento. También se les puede solicitar a los familiares que apoyen a una persona en su tratamiento.

Los recursos de la comunidad pueden ayudar a brindar servicios y apoyo.

  • Las escuelas desempeñan un papel importante conectando a los estudiantes con profesionales de la salud mental. Por ejemplo, los psicólogos, consejeros y enfermeras de la escuela ayudan a los estudiantes a obtener los servicios que necesitan en la escuela o en cualquier otro lugar de la comunidad. Los estudiantes universitarios pueden acceder a servicios de salud a través de los centros de consejería universitaria.

  • Las familias con recursos económicos limitados tienen con frecuencia acceso a servicios en la comunidad como por ejemplo centros de salud mental comunitarios. Los departamentos de salud mental del estado y los centros de salud de la comunidad local pueden ayudar a orientar a las familias hacia los recursos de la comunidad. Los listados telefónicos de departamentos de salud mental del estado y locales suelen aparecer en la sección de gobierno de las páginas blancas de la guía telefónica.

  • En muchas comunidades, hay grupos de autoayuda y grupos de apoyo gratuitos para enfrentar problemas de salud mental específicos como el alcoholismo y la drogadicción. Al compartir información e ideas con otros, los participantes se dan cuenta de que no son los únicos que tienen ese problema.

  • La mayoría de las ciudades grandes tiene como mínimo un centro de crisis de salud mental que puede localizarse mediante el servicio de información telefónica. Por lo general, los centros funcionan las 24 horas del día, los 7 días de la semana y pueden guiar a la persona que llama a encontrar fuentes locales de atención médica y apoyo.

Métodos de ayuda: actúe

Cuanto más conocimiento tiene, más fácil es salir adelante

Las bibliotecas son una excelente fuente de información sobre la salud mental. Las bibliotecas tienen con frecuencia secciones de crecimiento personal o psicología.

Para aquellos que tienen acceso al Internet, hay muchos sitios web relacionados con la salud y la salud mental. Algunos son de mejor calidad que otros. Es importante saber si la información que aparece en un sitio proviene de fuentes fiables. Sea cauteloso cada vez que comparta o intercambie información en línea: existe la posibilidad de que no se mantenga en privado.

Nada es peor que nada

Las consecuencias de no obtener ayuda para los problemas de salud mental pueden ser graves. Los problemas no tratados suelen continuar y empeorar, y pueden generar nuevos problemas. Por ejemplo, una persona que tiene ataques de pánico puede comenzar a beber más alcohol de la cuenta, con la esperanza equivocada de que este la ayudará a aliviar su dolor emocional.

Una recomendación final: para ser un buen amigo, nunca mantenga en secreto una conversación sobre suicidio

Los amigos suelen confiar entre sí sus problemas. Sin embargo, si un amigo menciona el suicidio, tómelo en serio y busque de inmediato ayuda de un adulto en quien confíe o de un profesional de la salud. Nunca mantenga una conversación sobre suicidio en secreto, incluso si un amigo se lo pide. Es mejor correr el riesgo de perder una amistad que arriesgarse a perder a un amigo para siempre.

Todo es cuestión de actitud

Hay muchos motivos por los cuales las personas no buscan ayuda para resolver los problemas de salud mental. El temor, la pena y la vergüenza impiden con frecuencia que las personas y sus familias hagan algo.

A veces ser capaz de buscar ayuda, apoyo y tratamiento profesional que necesita, es una cuestión de cambiar su opinión acerca de la salud mental y de cambiar el modo en que reacciona ante los problemas de salud mental.

Presentamos algunos puntos importantes para recordar:

  • La salud mental es igual de importante que la salud física. De hecho, las dos están estrechamente relacionadas.

  • Los problemas de salud mental son reales y merecen ser tratados.

  • No es culpa de la persona si tiene problemas de salud mental. No se debe culpar a nadie.

  • Los problemas de salud mental no son signos de debilidad. No son algo de lo que usted pueda salir solo incluso si lo intenta.

  • No importa si es hombre o mujer, está bien pedir ayuda y obtenerla.

  • Hay esperanzas. Las personas mejoran y se recuperan con ayuda del tratamiento y son capaces de disfrutar de vidas más felices y más sanas.