Felicitaciones por haberse ofrecido como voluntario para ayudar después de los huracanes. Mientras está sumergido en ayudar a los demás, puede descubrir que usted se ha desequilibrado un poco ante las emociones o situaciones nuevas. Estas son algunas cosas que pueden ayudarlo a continuar como voluntario.

Sus propias emociones

Es común sentir alguna o todas estas emociones:

  • Tristeza a medida que ve la devastación dejada por los huracanes o escucha las historias de los sobrevivientes.

  • Enojo por lo que parece una lenta recuperación u ofrecimientos de ayuda cada vez más limitados para la región.

  • Irritabilidad a medida que lidia con entornos y emociones difíciles.

  • Una sensación de vulnerabilidad y la que vida es frágil o demasiado corta.

  • Una sensación de culpa porque usted fue afortunado mientras que otros no.

  • Insensibilidad y una sensación de que llegó al límite de lo que es capaz de sentir.

Las emociones de aquellos a quienes que trata de ayudar

Muchas de las personas a las que trata de ayudar lo acogerán y responderán con gratitud. No obstante, algunas reaccionarán en formas que pueden sorprenderlo. Pueden tener una formación distinta a la suya y eso puede influir en su reacción con respecto a las secuelas del huracán y los voluntarios. Además, es importante entender que pueden sentir muchas emociones que incluyen ira e irritabilidad y que usted puede ser el receptor de esa ira, sea esté o no lo adecuado.

Cómo manejar las emociones

Lo más probable es que usted sea lo suficientemente fuerte para recuperarse de lo que surja durante su trabajo voluntario. No obstante, estos son algunos consejos que pueden ayudarlo a manejar cómo se siente.

  1. Dese un respiro. Está haciendo algo bueno trabajando como voluntario, pero no necesariamente es una tarea sencilla. Procure ser un poco menos exigente con usted mismo y con sus compañeros voluntarios.

  2. Conozca sus límites. Una persona puede marcar una gran diferencia, pero usted solo no puede cambiar al mundo. Siempre y cuando ponga todo su empeño, esté consciente de que está ayudando, aun cuando no pueda ver los resultados de inmediato. A veces, las personas afectadas por el huracán necesitarán que simplemente las escuche, no que trate de resolver sus asuntos por ellos.

  3. Cuídese. Le está pidiendo a su cuerpo y a su mente que sobrelleve cosas difíciles. Este no es el momento de embriagarse ni de consumir drogas. Asegúrese de dormir lo suficiente, tomar suficiente cantidad de agua y consumir comidas saludables.

  4. Fomente el compañerismo. Es una buena idea para todo su grupo conversar sobre sus experiencias al final de cada día pero como mínimo, busque a una persona en la que pueda confiar y desahogarse todos los días. A veces otra persona puede advertir su estrés mejor que usted. Verifique con su amigo confidente para asegurarse de que no está perdiendo el control.

  5. Llame a su casa. Es posible que sienta que nadie es capaz de entender sus sentimientos a menos que pase por que lo usted está pasando, pero de cualquier manera llame a su familia. Esto ayuda a mantener la perspectiva cuando conversa al respecto con personas que no están tan cerca de la situación. También puede resultar útil escribir un diario de sus emociones durante esta época.

  6. Establezca rutinas. Aunque está en una situación temporal y estresante, puede resultar útil establecer rutinas como llamar diariamente a casa o reservar un período regular para estar solo.

  7. Busque oportunidades para conocerse a sí mismo y reconozca sus fortalezas. Las personas suelen aprender algo sobre sí mismas y pueden descubrir que crecieron en algún aspecto como resultado de su perseverancia en la adversidad. Muchas personas que experimentaron tragedias y la adversidad indicaron tener mejores relaciones, mayor sensación de fortaleza personal aun cuando se sentían vulnerables, sensación de autoestima aumentada, una espiritualidad más profunda y mayor valoración de la vida.

Si está abrumado

Puede estar enfrentando cosas durante su trabajo voluntario que nunca había imaginado. Incluso puede sentir que es más de lo que es capaz de manejar.

Si ese es el caso, es importante que se cuide. Vaya a casa cuando lo necesite, haya terminado o no el receso alternativo de primavera. Y, si al volver se encuentra abrumado y siente que su vida diaria se ve afectada, considere la posibilidad de hablar con alguien como un psicólogo que está capacitado para ayudarlo.

La información contenida en este folleto no debe usarse como una sustitución de una consulta con un profesional de la salud y la salud mental. Las personas que creen que pueden necesitar o beneficiarse con la atención deben consultar a un psicólogo u otro profesional de la salud y la salud mental autorizado para ejercer. Encuentre un psicólogo en APA Help Center u obtenga información sobre una remisión llamando al 1-800-964-2000.

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La Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), en Washington, D.C., es la mayor organización científica y profesional que representa a la psicología en Estados Unidos y es la asociación de psicólogos más grande del mundo. Los miembros de La APA incluyen a investigadores, educadores, médicos clínicos, consultores y estudiantes. A través de sus divisiones en 54 subcampos de psicología y afiliaciones a 60 asociaciones estatales, territoriales y provinciales canadienses, La APA trabaja para hacer avances en la psicología como una ciencia, una profesión y un medio para promocionar la salud, la educación y el bienestar del ser humano.