Hay muchos tipos de enfermedades crónicas, desde la diabetes y el SIDA hasta la artritis y el cansancio persistente. Si bien, la ciencia médica ha logrado grandes progresos en el desarrollo de tratamientos eficaces para los efectos físicos de estas enfermedades, muchas víctimas siguen enfrentando un desafío asombroso para su salud mental y emocional.

Uno de los mayores temores es la incertidumbre asociada con una enfermedad crónica. La enfermedad puede ser esporádica y durar solo un tiempo breve o puede ser permanente y empeorar gradualmente con el paso del tiempo.

Las enfermedades crónicas pueden forzar muchos cambios de estilo de vida potencialmente estresantes como por ejemplo, dejar de hacer actividades que disfruta, adaptarse a nuevas limitaciones físicas y necesidades especiales y pagar medicaciones y servicios de tratamiento costosos.

Incluso la vida diaria puede resultar difícil. Un estudio realizado en pacientes con dolores de cabeza crónicos causado por tensión indicó que experimentaron un menor desempeño en sus trabajos y su en función social y que tenían una probabilidad de tres a quince veces mayor de ser diagnosticados con ansiedad o trastornos del estado de ánimo.

La necesidad de tener resistencia emocional 

Con el paso del tiempo, estas tensiones y sentimientos negativos pueden robarle la energía emocional necesaria para avanzar en la vida. La falta de progreso en su recuperación o el empeoramiento de los síntomas pueden desencadenar pensamientos negativos que aumentan los sentimientos de ansiedad y tristeza, que con frecuencia llevan a la depresión.

Es esencial actuar rápidamente para tratar la depresión. En estudios realizados con pacientes recientemente diagnosticados con diversos tipos de enfermedades crónicas, el mayor riesgo de síntomas depresivos se produjo durante los primeros dos años. Si bien estos síntomas suelen disminuir, los pacientes con enfermedades cardíacas presentan un riesgo considerablemente mayor de depresión hasta ocho años después del diagnóstico. Las limitaciones físicas impuestas por las enfermedades cardíacas y otras enfermedades crónicas como, por ejemplo, la artritis y la enfermedad pulmonar son además una causa común de depresión, sobre todo entre las personas de edad avanzada.

Debido a que la depresión conduce a menudo a malos hábitos alimenticios, falta de ejercicio e higiene inconsistente, puede inclusive complicar su recuperación de una enfermedad crónica y empeorar su estado físico en general.

Aquellos que luchan contra enfermedades cardíacas están particularmente en riesgo. La depresión prolongada en pacientes con enfermedades cardiovasculares es un factor conocido que contribuye a los ataques al corazón y derrames cerebrales. Además, los supervivientes de ataques al corazón que tienen depresión seria son tres a cuatro veces más susceptibles a morir en el término de seis meses.

Qué hacer

Sobrellevar los desafíos mentales y emocionales de una enfermedad crónica requiere hacerse un planteamiento realista pero también positivo. Adaptarse a su condición o sentirse bien respecto al futuro puede parecer imposible al principio, pero puede lograrse. En un reciente estudio con pacientes con problemas renales sometidos semanalmente a múltiples tratamientos de diálisis, se descubrió que su estado de ánimo percibido y su satisfacción con respecto a la vida no era diferente del de un grupo control de personas sanas.

Un psicólogo cualificado puede ayudarlo a desarrollar la fortaleza emocional necesaria para aguantar las dificultades de las enfermedades crónicas. Al trabajar con su médico y otros especialistas, el psicólogo puede ayudarlo a desarrollar estrategias adecuadas para confrontar la enfermedad, que no sólo fortalecerán su programa de tratamiento sino que además contribuirán a su realización en la vida pese a cualquier limitación física.

Estas son algunas otras sugerencias para sobrellevar las enfermedades crónicas:

  • Mantenga relaciones sociales. Establezca y mantenga relaciones de calidad con amigos y familiares. Muchas organizaciones de salud auspician grupos de apoyo compuestos por otras personas que experimentan desafíos similares. Estos grupos no sólo contribuirán a su bienestar sino que también le proporcionarán oportunidades gratificantes cuando ayuda a otros.

  • Cuide de sí mismo. No permita que las preocupaciones por su enfermedad interfieran con mantener una buena alimentación, con descansar, hacer ejercicios y con divertirse.

  • Mantenga una rutina diaria de trabajo, mandados, tareas domésticas y hobbies/pasatiempos siempre que sea posible. Esto le brindará un sentimiento de estabilidad dentro del caos y lo incierto de su enfermedad.