El mundo de la psicología deportiva puede ayudarle en el trabajo.

Del mismo modo que un atleta puede prepararse mentalmente para un evento deportivo, usted puede ensayar antes lo que le va a decir a alguien y cómo decirlo, así como anticipar las preguntas que podrían surgir y cómo responderlas. Los atletas usan este concepto de visualización para reducir el estrés, desarrollar confianza y finalmente lograr un mejor desempeño.

Si no se está desempeñando bien su trabajo, puede beneficiarse a partir de una técnica llamada reestructuración cognitiva. Con la ayuda de un psicólogo, usted puede aprender a enfocarse en lo bien que está planteando su punto de vista en una reunión, en lugar de pensar en cuánto detesta su jefe cada palabra suya y conspira para despedirlo.

Otras técnicas comúnmente usadas para mejorar el desempeño incluyen el poner énfasis en el proceso en lugar del resultado; usar la respiración profunda y relajación muscular progresiva para sobrellevar el estrés; y cambiar la orientación de atribuciones de los factores externos (como jefes incompetentes) hacia los factores internos (como preparación deficiente).

No es solo con sus pacientes que los psicólogos comparten las ideas de la psicología deportiva; también trabajan con corporaciones, ansiosas por proyectarse como equipos ganadores en una era de reducción y reorganización de las empresas. Si bien sus empleados no están participando en una competencia olímpica, estas se enfrentan el estrés de tratar de aumentar la productividad y a la vez reducir los costos, el estrés de trabajar largas horas en trabajos que pueden llevar semanas o meses y el estrés de adaptarse a un equipo en el que los objetivos individuales tienen que adaptarse a los objetivos del grupo.

Agradecemos a Robert N. Singer, PhD, catedrático retirado del Departamento de Fisiología y Kinesiología aplicadas (ex Ciencias del Deporte y Ejercicio) de la Universidad de Florida en Gainesville, y ex presidente de la División 47 de la APA (Ejercicio y Deportes); y a Shane M. Murphy, PhD, de la Universidad de Western Connecticut, director de psicología deportiva del Comité Olímpico entre 1987 y 1994.