El derrame de petróleo en el Golfo: Cómo adoptar una actitud positiva ante la tragedia

La catástrofe del derrame de petróleo en el Golfo de México va creando cada día una secuela de devastación. El sistema ecológico del Golfo está siendo inundado de crudo y dispersantes. Las personas que viven y trabajan en esa zona, o que colaboran en las tareas de limpieza, son testigos presenciales de la destrucción de una forma de vida.

Ver imágenes y leer artículos y reportajes acerca de los efectos del petróleo en la vida silvestre y el medioambiente, es conmovedor. La magnitud de este desastre basta para afectar la salud psicológica de cualquier persona. El público está sintiendo emociones muy fuertes como resultado de estos enormes desafíos. Además, hay preocupación con respecto a problemas que nos son desconocidos, como las consecuencias que puede tener para la salud el contacto con el petróleo y los dispersantes, así como la posible contaminación del agua potable, los alimentos y el aire que respiramos.

Nadie sabe en qué medida podremos recuperarnos, reconstruir y volver a la vida normal.

Razones para tener esperanza

Las tribulaciones extremas son parte de la existencia. Lamentablemente, muy pocas personas pasan por la vida sin ser víctimas de alguna tragedia.

A pesar de los abrumadores retos actuales en el Golfo de México, hay maneras de lidiar con estos momentos de prueba, y de salir adelante. Las investigaciones psicológicas demuestran que quienes se enfrentan a circunstancias muy difíciles en la vida, pueden vencerlas y lograr una existencia satisfactoria. Los sobrevivientes de cualquier tragedia pueden experimentar realmente un crecimiento positivo en los meses y años posteriores a la misma. Varios estudios revelan que podemos aprender a tener una perspectiva positiva con respecto a nuestra fortaleza personal, a cómo podemos relacionarnos mejor con los demás, a estar dispuestos a nuevas posibilidades, a experimentar cambios espirituales, y a tenerle más aprecio a la vida. (Calhoun & Tedeschi, 2001).

Además, las labores de limpieza en derrames anteriores de petróleo fueron lo suficientemente efectivas en la restauración de varias formas de vida. En 1979, la explosión de una plataforma de perforación en el Golfo de México provocó el derrame de millones de galones de petróleo. Treinta y un años de ese desastre, el Golfo volvió a la normalidad. Además de las iniciativas de recuperación por parte del hombre, los microorganismos oceánicos contribuyeron con el paso del tiempo a disolver el petróleo.

Entender la dimensión de las pérdidas

Este enorme derrame comparte similitudes con otras experiencias devastadoras de la vida. En esta situación particular, la pérdida de empleos, propiedades y/o comunidades puede ser tan desoladora como la muerte de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad grave, un divorcio, o la secuela de un ataque terrorista. Con frecuencia, estas pérdidas vienen acompañadas de sentimientos de incredulidad o conmoción, ira, confusión, ansiedad, tristeza, consternación o incapacidad de tomar decisiones o medidas. Estas son reacciones iniciales comunes ante situaciones devastadoras de la vida, y tienden a disminuir con el tiempo.

Los investigadores que han estudiado la aflicción y la pérdida identifican varias fases por las que puede pasar una persona: negación (incredulidad), ira, regateo (tratar de negociar cosas que se pueden cambiar para recuperar lo perdido), depresión y aceptación [Kubler-Ross & Kessler, 2005]. Con el transcurso del tiempo, las personas afectadas pasan continuamente de una fase a otra en su proceso de adaptación a la pérdida. La aflicción es un proceso altamente individualizado, cada persona la asume de una manera ligeramente diferente, y su duración también puede variar. Con frecuencia, la aflicción por pérdidas importantes es un proceso doloroso y difícil que permite trascenderlas y crear un nuevo futuro.

Si analiza la forma en que la situación del Golfo le afecta personalmente, es probable que experimente algunas de las fases anteriores. La tragedia también pudiera evocar sentimientos y recuerdos de pérdidas pasadas. Estas son reacciones comunes y pueden ser maneras naturales de asumir la pérdida de una forma de vida.

Crear resiliencia

La Asociación Americana de Psicología (APA) creó una campaña de información pública– Road to Resilience—para ayudar al público a enfrentarse a los momentos difíciles de la vida. La resiliencia es la capacidad de “recuperarse” ante la adversidad, y de adaptarse a las circunstancias cambiantes; y consiste en varias destrezas que se pueden adquirir y aplicar a la vida cotidiana.

El folleto Road to Resilience de APA destaca diez maneras mediante las cuales podemos crear resiliencia, y enfrentarnos con éxito a las experiencias difíciles de la vida. Estas recomendaciones pueden ayudarle a controlar las emociones provocadas por el desastre actual en el Golfo de México.

  • Haga conexiones. Las buenas relaciones con familiares cercanos, amigos y otras personas son importantes. Aceptar ayuda y apoyo de quienes le aprecian y le escuchan fortalecerá su resiliencia. Algunas personas descubren que participar activamente en grupos cívicos, organizaciones religiosas u otros grupos locales les proporciona apoyo social y les permite recuperar la esperanza. La ayuda al prójimo en tiempos de necesidad también beneficia a quien la ofrece.

  • No vea las crisis como problema invencible. Nadie puede impedir que ocurran acontecimientos estresantes, pero sí podemos cambiar nuestra interpretación y respuesta ante los mismos. Trate de ver más allá del presente para avizorar cómo las circunstancias futuras podrían ser un poco más halagüeñas. Fíjese en cualquier forma sutil que le haga sentirse algo mejor ante situaciones difíciles.

  • Acepte el cambio como parte de la vida. Es posible que ciertos objetivos dejen de ser alcanzables como resultado de situaciones adversas. Aceptar que las circunstancias no se pueden cambiar le ayudará a enfocarse en aquellas que son susceptibles de cambio.

  • Avance en pos de sus propósitos. Establezca objetivos realistas. Haga algo regularmente—aunque le parezca un pequeño logro—que le permita avanzar en pos de sus propósitos. En vez de concentrarse en tareas aparentemente irrealizables, hágase esta pregunta: “¿Qué cosa puedo lograr hoy para avanzar hacia lo que quiero?”.

  • Tome medidas decisivas. Manténgase lo más activo posible en caso de una situación adversa. Tome medidas decisivas, en vez de distanciarse totalmente de los problemas y del estrés y de desear que desaparezcan.

  • Busque oportunidades de autodescubrimiento. A menudo aprendemos algo acerca de nosotros mismos, y descubrimos que hemos crecido en algún aspecto como resultado de la lucha contra una pérdida. Muchas personas que han pasado por tragedias y tribulaciones afirman que tienen mejores relaciones humanas, un mayor sentido de fortaleza a pesar de sentirse vulnerables, un mayor sentido de la autoestima, una espiritualidad más desarrollada, y un mayor aprecio por la vida.

  • Tenga más confianza en sí mismo. Crear confianza en su capacidad de resolver problemas y creer en sus instintos le ayuda a adquirir resiliencia.

  • Ponga las cosas en perspectiva. Incluso si se enfrenta a acontecimientos muy dolorosos, trate de considerar la situación estresante en un contexto más amplio, y de mantener una perspectiva a largo plazo.

  • No pierda la esperanza. Una actitud positiva le facilitará la espera de que le ocurran cosas buenas en su vida. Trate de visualizar lo que quiere, en vez de preocuparse por aquello a lo que teme.

  • Cuídese. Preste atención a sus necesidades y sentimientos. Participe en actividades que le proporcionen disfrute y relajación. Haga ejercicios con regularidad. Cuidarse le ayuda a preparar su mente y su cuerpo para enfrentarse a situaciones que requieran resiliencia.

Para conocer más detalles acerca de la resiliencia, lea el folleto de la APA (en inglés) Road to Resilience.

Resumen

La catástrofe provocada por el derrame de petróleo en el Golfo de México es extremadamente dolorosa. A menudo la vida trae consigo tribulaciones, pero el ser humano puede enfrentarse a adversidades tremendas, y seguir adelante hasta lograr una vida productiva y satisfactoria. La creación de capacidad de resiliencia nos ayuda a afrontar con éxito retos extraordinarios.

A muchas personas les basta la información contenida en este documento para salir airosas de este desastre. Sin embargo, en ocasiones, tenemos dificultades para controlar reacciones intensas. Un profesional certificado de salud mental, como, por ejemplo, un psicólogo, puede ayudarle a crear una estrategia apropiada para seguir adelante. Es importante buscar ayuda profesional si siente que no puede funcionar o realizar actividades de la vida cotidiana. Usted puede buscar el psicólogo más cercano poniéndose en contacto con la asociación de psicología de su estado.

Un agradecimiento especial a Ester Cole, PhD, Raymond F. Hanbury, PhD, ABPP, Richard A. Heaps, PhD, ABPP, H. Katherine O’Neill, PhD, y Suzan M. Stafford, EdD, por su ayuda en la redacción de este artículo.

Fuentes

Kubler-Ross, E. & Kessler, D. (2005). “On grief and grieving: Finding the meaning of grief through five stages of loss.” New York, NY: Scribner

Calhoun, L. & Tedeschi, R. (2001) “Posttraumatic growth: The positive lessons of loss. In R.A. Neimeyer (Ed), Meaning reconstruction & the experience of loss.” (pp. 157-172). Washington, DC: American Psychological Association.

Junio 2010