Introducción

¿Qué significa la guerra para usted?

Puede parecer que la guerra no tiene nada que ver con usted. Por otro lado, las noticias pueden parecer sobrecogedoras. Puede tener un amigo en un Centro de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva (JROTC o ROTC, por sus siglas en inglés), o puede tener un familiar en las fuerzas armadas. Además, con la amenaza del terrorismo, la guerra puede acercarse a nuestro patio muy rápidamente. Se escucha siempre que hay que estar preparado para la guerra, ¿hay algo que pueda hacer para prepararse mentalmente? La buena noticia es que es posible aprender a desarrollar la resiliencia, la capacidad de afrontar con éxito los momentos difíciles y desastres como huracanes, terremotos o incendios; tragedias, amenazas o incluso mucho estrés. ¿Cuáles son algunos consejos que pueden ayudarlo a aprender a desarrollar la resiliencia? A medida que use estos consejos, tenga en cuenta que cada persona recorrerá la senda hacia la resiliencia de manera diferente, lo que funciona para usted puede no funcionar para sus amigos.

10 consejos en tiempos de guerra
  1. Habla sobre el tema.
    Habla con tus amigos e incluso con tus padres. Entiende que tus padres pueden tener más experiencia que tú en cuanto a la guerra se refiere y aún así pueden sentir temor. De hecho, puede ser más difícil para ellos hablar sobre la guerra que para ti. No temas expresar tu opinión, aun cuando tus padres o amigos tengan un punto de vista opuesto. Haz preguntas y escucha las respuestas. Además, entiende que algunas personas pueden expresar el odio hacia otras personas de determinado país o religión, pero esto no quiere decir que tú debas hacerlo. Intégrate a tu comunidad, ya sea como parte de un grupo de la iglesia o de un grupo de tu escuela.

  2. Desconéctate.
    Deseas estar informado, incluso puedes tener tareas que requieran que veas las noticias. Sin embargo, procura limitar la cantidad de noticias que ves, ya sea en televisión, diarios o revistas, o Internet. Ver un reportaje noticioso una vez te informa; pero verlo repetidamente sólo genera más estrés y no aporta ningún otro conocimiento.

  3. Tómate un respiro.
    El estrés de la guerra puede agudizar las tensiones cotidianas. Tus emociones pueden de por sí estar alteradas debido a las hormonas y los cambios físicos. La incertidumbre durante los tiempos de guerra puede hacer que estos cambios parezcan más extremos. Prepárate para esto y sé menos exigente contigo y con tus amigos.

  4. Crea una "zona pacífica".
    Haz de tu habitación o departamento una "zona pacífica". El hogar debe ser un refugio libre del estrés y la ansiedad relacionados con la guerra. Entiende que tus padres y hermanos están también bajo las tensiones de la guerra y pueden desear compartir más tiempo de lo habitual contigo.

  5. Sigue las rutinas que te has fijado.
    Pasar tiempo en la escuela o la universidad significa tener más opciones; por lo tanto, deja que el hogar sea tu constante. Durante la guerra, planifica una rutina y cúmplela. Estarás haciendo toda clase de cosas nuevas, pero no olvides las rutinas que te hacen sentir bien, ya sea las cosas que haces antes de clase, salir a almorzar o sostener una conversación telefónica con un amigo por las noches.

  6. Cuídate.
    Asegúrate de cuidarte física, mental y espiritualmente. También asegúrate de dormir; si no lo haces, puedes estar más malhumorado y nervioso en un momento en que necesitas estar animado. Muchas cosas suceden a nuestro alrededor y te va resultar difícil enfrentarlas si estás muerto de sueño.

  7. Toma el control.
    Asegúrate de estar incluido en un plan de emergencia en casa, la escuela o el trabajo. Examina lo qué hará cada persona en diferentes situaciones, como una emergencia militar mientras estás en la escuela o en casa. Si tienes un familiar o amigo en las fuerzas armadas, obtén la mayor cantidad de información posible sobre dónde estará esa persona, cuánto tiempo permanecerá allí y con qué frecuencia podrá comunicarse contigo.

  8. Exprésate.
    La guerra puede provocar una serie de emociones conflictivas, pero a veces, es simplemente muy difícil hablar con alguien sobre lo que sientes. Si hablar no funciona, haz algo más para captar tus emociones como comenzar a escribir un diario o recurrir al arte como medio de expresión.

  9. Ayuda a alguien.
    Nada libera más a tu mente de los problemas que resolver los problemas de otros. Procura ofrecer tus servicios como voluntario en tu comunidad o en tu escuela, limpia la casa o departamento, o ayuda a un amigo con sus tareas.

  10. Plantea las cosas con una perspectiva positiva.
    La guerra puede ser el tema del que todos hablan, pero a la larga, las guerras terminan. Si te preocupa pensar si estás preparado para superarlo, recuerda un momento en el que hayas enfrentado tus temores, ya sea cuando invitaste a salir a alguien o solicitaste un empleo. Aprende algunas técnicas de relajación, ya sea pensar en una canción en especial durante los momentos de estrés o respirar profundamente para calmarte. Piensa en las cosas importantes que han seguido igual, aun cuando el mundo externo está cambiando. Cuando hables sobre malos momentos, asegúrate de hablar también de los buenos momentos.

La resiliencia es un camino

Puedes aprender la resiliencia. Sin embargo, el solo hecho de aprenderla no significa que no te sentirás estresado ni ansioso. Puede haber momentos en los que no estés feliz, y eso está bien. La resiliencia es un camino y cada persona se tomará su propio tiempo para recorrerlo. Puedes beneficiarte con algunos de los consejos anteriores para desarrollar la resiliencia, mientras que otras personas pueden beneficiarse con otros consejos. La resiliencia que aprendes en tiempos de guerra te será útil incluso una vez que ésta haya terminado y es bueno contar con esta capacidad en todo momento.

Cómo solicitar ayuda

Obtener ayuda cuando se necesita es fundamental para desarrollar resiliencia. Además de los familiares y amigos comprensivos, las personas suelen encontrar útil recurrir a:

  • Grupos de apoyo y autoayuda: Estos grupos de la comunidad pueden ayudar a los adolescentes que luchan contra la adversidad compartiendo información, ideas y emociones de modo que los miembros del grupo sepan que no son los únicos pasando por dificultades.

  • Libros y otras publicaciones a cargo de personas que sobrevivieron a una guerra: Estas historias pueden motivar a los lectores a buscar una estrategia que pueda funcionar para ellos en particular.

  • Recursos en la red: El Internet puede ser una fuente de ideas útil, si bien la calidad de la información puede variar.

Para muchas personas, usar sus propios recursos y los tipos de ayuda antes mencionados puede resultar suficiente para desarrollar resiliencia en tiempos de guerra. Hay veces, sin embargo, en que una persona puede quedar estancada o tener dificultad para avanzar en la senda que conduce a la resiliencia. Un profesional de la salud mental autorizado para ejercer, como un psicólogo, puede ayudar a las personas a desarrollar una estrategia adecuada para seguir adelante. Es importante obtener ayuda profesional si se ve en apuros en su vida cotidiana.