La denominada "familia reconstituida" ya no es una aberración en la sociedad de Estados Unidos: es una norma.

Cómo planificar un nuevo matrimonio

Un matrimonio que trae consigo los niños de un matrimonio anterior representa muchos desafíos. Dichas familias deben considerar tres cuestiones clave cuando planifican un nuevo matrimonio:

Acuerdos financieros y de vivienda

Los adultos deben acordar dónde vivirán y cómo compartirán su dinero. Las parejas que se embarcan en un segundo matrimonio señalan con más frecuencia que mudarse a una nueva casa, en lugar de establecerse en una de las residencias anteriores de su pareja, tiene sus ventajas porque el nuevo entorno se convierte en "su hogar." Las parejas también deben decidir si desean conservar su dinero por separado o compartirlo. Las parejas que usaron el método de un pozo común, por lo general, indicaron mayor satisfacción familiar que aquellas que guardaron su dinero por separado.

Cómo resolver sentimientos y preocupaciones sobre el matrimonio anterior

El nuevo matrimonio puede hacer aflorar enojos y heridas antiguas y no resueltas del matrimonio anterior, para los adultos y los niños. Por ejemplo, al enterarse de que su padre va a volverse a casar, un niño se ve forzado a abandonar la esperanza de que sus padres se reconcilien. O una mujer puede empeorar una relación tormentosa con su ex marido, después de enterarse de sus planes de volverse a casar, porque se siente herida o enojada.

Cómo anticipar los cambios y decisiones de los padres

Las parejas deben analizar el rol que desempeñará cada uno en la crianza de los hijos del nuevo cónyuge, así como los cambios en las reglas del hogar que pudieran ser necesarios. Incluso si la pareja convivió antes de casarse, es probable que los niños respondan al padrastro o madrastra en forma diferente después del nuevo casamiento porque ahora ya asume el rol de padre o madre oficial.

Calidad del matrimonio

Si bien las parejas recién casadas y sin hijos suelen usar los primeros meses del matrimonio para afianzar su relación, las parejas con hijos suelen estar más absortas en las exigencias de los niños.

Por ejemplo, los niños más pequeños pueden sentir una sensación de abandono o competencia cuando su padre o madre dedica más tiempo y energía a su nuevo cónyuge. Los adolescentes están en una etapa de desarrollo en la que son más sensibles a las expresiones de afecto y sexualidad y pueden sentirse afectados por un romance activo en la familia.

Las parejas deben establecer un tiempo de prioridad para sí, haciendo salidas regulares o viajes sin los niños.

La crianza de los hijos en las familias reconstituidas

El aspecto más difícil de la vida de la familia reconstituida es la crianza de los hijos. Formar una familia reconstituida con niños pequeños puede ser más fácil que formarla con adolescentes debido a las diferentes etapas de desarrollo.

Sin embargo, los adolescentes se separarán de la familia a medida que forman sus propias identidades.

Las investigaciones recientes sugieren que los más jóvenes (de 10 a 14 años) pueden experimentar el momento más difícil al adaptarse a una familia reconstituida. Los adolescentes mayores (de 15 años o más) necesitan menos dedicación a su crianza y pueden tener menos inversión en la vida de la familia reconstituida, mientras que los niños más pequeños (de menos de 10 años) suelen aceptar más a un nuevo adulto en la familia, sobre todo cuando el adulto es una influencia positiva. Los adolescentes jóvenes, que están formando sus propias identidades tienden a ser un poco más difíciles de tratar.

Los padrastros o madrastras deben establecer primero una relación con los niños que se parezca más a la un amigo o "consejero de campamento," en lugar de parecer alguien que impone la disciplina. Las parejas también pueden acordar que el padre que tiene la custodia es el principal responsable del control y disciplina de los niños hasta que el padrastro o madrastra y los niños establezcan un vínculo sólido.

Hasta que los padrastros o madrastras puedan asumir más responsabilidades de crianza, simplemente pueden controlar la conducta y las actividades de los niños y mantener informados a sus cónyuges.

Las familias pueden preparar una lista de normas del hogar. Estas pueden incluir, por ejemplo, "acordamos respetar a cada miembro de la familia" o "cada miembro de la familia acuerda limpiar lo que ensucia."

Relaciones entre padrastro o madrastra y los hijos

Si bien los nuevos padrastros o madrastras pueden desear integrarse de inmediato y establecer una relación cercana con los hijastros, deben considerar el estado emocional y el sexo del niño primero.

Los niños y las niñas en familias reconstituidas indicaron que prefieren las muestras de afecto verbal, como elogios o cumplidos, en lugar de la cercanía física, como abrazos y besos. Las niñas, en especial, dicen que se sienten incómodas con las demostraciones físicas de afecto de su padrastro. En general, los niños parecen aceptar a un padrastro con mayor rapidez que las niñas.

Problemas de padres que no viven con los hijos

Después de un divorcio, los niños suelen adaptarse mejor a sus nuevas vidas cuando el padre que se ha mudado lo visita constantemente y mantiene una buena relación con ellos.

No obstante, una vez que los padres vuelven a casarse, a menudo reducen o mantienen niveles inferiores de contacto con sus hijos. Los varones parecen ser quienes más errores cometen en este aspecto: En promedio, los padres reducen sus visitas a los niños a la mitad dentro del primer año posterior al nuevo casamiento.

Mientras menos un padre visite a su hijo, es más probable que su hijo se sienta abandonado. Los padres deben volver a relacionarse desarrollando actividades especiales en las que solamente participen el niño y el padre.

Los padres no deben hablar en contra de sus ex cónyuges frente a los niños porque esto debilita la autoestima del niño e incluso puede ponerlo en una posición de defender a su madre.

En las mejores condiciones, puede tomar entre dos a cuatro años que una nueva familia reconstituida se adapte a convivir. La consulta con un psicólogo puede ayudar a que el proceso avance sin complicaciones.


Agradecemos a James Bray, PhD, un investigador y médico clínico del departamento de medicina familiar de la Facultad de Medicina Baylor.