Las vidas de los niños y adolescentes pueden ser complejas. Las presiones impuestas por la escuela, los amigos y los padres pueden acumularse y crear un entorno de estrés emocional, resultando en hábitos de alimentación perjudiciales que pueden continuar en la edad adulta.

Afortunadamente, los padres o guardianes pueden contribuir a crear y mantener un estilo de vida sano para niños y adolescentes. La crianza de un niño sano comienza en un hogar saludable, y el primer paso es ayudar a su hijo a adoptar opciones inteligentes. Como padre o guardián, usted desempeña el papel importante de guía y mentor de su hijo, a la hora de tomar decisiones referentes a su alimentación. Generalmente los niños seleccionan alimentos que se sirven con más frecuencia, fácilmente disponibles, y listos para comer. Por tanto, propiciar que sus niños y adolescentes tengan acceso a meriendas saludables—como colocar zanahorias pequeñas en bolsitas ubicadas en el último estante del refrigerador—es una forma de estimular a los niños a consumir más vegetales y menos azúcar.

En ocasiones, los padres o guardianes hacen uso del postre como premio a una alimentación sana. Pero usar un dulce o cualquier alimento sin valor nutritivo (”chatarra’) como premio, fomenta una alimentación perjudicial. Varios estudios revelan que los niños cuyos padres usan los alimentos para estimular conductas positivas, muestran una mayor preferencia por lo que se les ofrece como premio. La alimentación saludable no tiene que ser necesariamente un truco para lograr un objetivo. Los niños deben apreciar los alimentos por su capacidad de ser sabrosos y deseables.

El acto de comer es casi tan importante como el tipo de alimentos que consumen usted y su hijo. Por ejemplo, varios estudios han descubierto que los niños que se sientan a la mesa con sus familias para comer, disfrutan de dietas más saludables. Los niños se comunican más con sus padres cuando comen en familia. Como resultado, esos niños están mejor ajustados y son menos propensos a participar en conductas riesgosas. Por otra parte, los niños que acostumbran a comer ante el televisor consumen dietas menos saludables, al igual que los niños que comen con frecuencia en restaurantes. Convertir la cena en un acontecimiento familiar, aunque la misma se limite a una comida simple y saludable como un pollo a la parrilla con ensalada de vegetales, estimula una actitud sana al respecto a la alimentación.

Pero un hecho más importante aún es que los padres sirven de ejemplo para la alimentación saludable de sus hijos, y son agentes claves en el inicio de cambios de conducta relacionados con los alimentos. Además, hacer que la actividad física esté instituida en la rutina familiar, estimulará un cambio de conducta positivo. La ejercitación es el complemento magnífico de una dieta saludable.

La Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) le ofrece los consejos siguientes para el logro de un niño, familia y hogar saludables.

Asegúrese que la mayoría de los alimentos existentes en su hogar sean saludables. La sustitución del helado coronado con dulces por yogurt congelado con poca grasa y acompañado de frutas, es buen ejemplo de que una alimentación saludable que no implica renunciar a los postres.

Cree patrones de alimentación saludable.
Los niños aprenden observando modelos de conducta. Por tanto, cuando ven que sus padres compran, cocinan y comen comidas sanas, están más aptos para consumir ese tipo de alimentos.
Evite el uso de los alimentos como premio. Los alimentos no deben ser usados como medida de buena conducta. La adopción de un sistema que convierta los alimentos sin valor nutritivo en premio a una actitud encomiable, fomenta la idea errónea de que los alimentos sanos no son tan atractivos como la comida “chatarra”, o que no son algo deseable.

Comer en familia.
Las comidas familiares no son solamente una buena oportunidad de compartir aspectos de la vida de sus hijos. También son la ocasión perfecta para hablar acerca de hábitos de alimentación saludable, y hacer que sus hijos participen en conversaciones referentes a la apariencia y sabor de los alimentos sanos.

Limite la frecuencia de las comidas en restaurantes.
Comer en restaurantes no sólo es un hábito costoso, sino que también puede ser incorrecto en términos de salud. El desconocimiento de lo que hay dentro de la comida que le sirven le dificulta ayudar a su hijo a elegir una comida nutritiva y con raciones adecuadas.

“Un entorno familiar saludable es un componente importante en la crianza de un niño sano”, asegura la Dra. Mary Alvord, psicóloga. “Hacer que la opción saludable sea la opción más fácil contribuirá a incrementar el bienestar personal de cada integrante de la familia”.

Un agradecimiento especial a los psicólogos Jana Martin, PhD, Kirsten Davison, PhD y Mary Alvord, PhD, por su valiosa ayuda en la redacción de este artículo