Los efectos del huracán permanecerán por mucho tiempo y los resultados de este trauma se pueden reflejar aún en aquellos que no fueron directamente afectados por el desastre.

Es común que las personas que han experimentado situaciones traumáticas tengan expresiones emocionales fuertes. Comprender las reacciones a estos eventos anormales puede ayudarle, de forma efectiva, a confrontar sus sentimientos, pensamientos y conductas y llevarlo por el camino de la recuperación.

¿Cómo podría ayudarme y ayudar a mi familia?

Muchas personas poseen las destrezas y la capacidad para reaccionar y recuperarse por sí mismas en un tiempo razonable. También existe un número de pasos que usted puede tomar con posterioridad a un desastre natural para ayudar a restaurar el bienestar emocional y la sensación de control. Entre ellos están:

Permítase tiempo para sanar. Anticipe que éste será un tiempo difícil en su vida. Permítase un tiempo de duelo por las pérdidas que ha experimentado. Trate de ser paciente con los cambios que perciba en su estado emocional.

Pida apoyo a las personas que se interesan por usted, que escuchan y que tratan de comprender su situación. Tenga en mente que su red de apoyo normal puede haberse debilitado, si aquellos que son cercanos a usted también han experimentado el trauma o han sido testigos de él.

Comunique su experiencia de cualquier manera que sea confortable para usted. Por ejemplo, hablando con familiares o amigos cercanos o manteniendo un diario.

Investigue acerca de grupos de apoyo locales que a menudo están disponibles, como grupos de quienes han sufrido desastres naturales. Estos pueden ser especialmente beneficiosos para personas con redes de apoyo limitadas.

Trate de encontrar grupos liderados por profesionales experimentados y apropiadamente entrenados tales como los psicólogos. Los grupos de discusión pueden ayudar a la gente a darse cuenta de que otros individuos en las mismas circunstancias a menudo tienen reacciones y emociones similares.

Adopte conductas saludables para incrementar su habilidad para enfrenta el estrés excesivo. Consuma comidas balanceadas y descanse lo suficiente. Si experimenta continuas dificultades al dormir, puede que obtenga alivio por medio de técnicas de relajación. Evite el alcohol y las drogas.

Establezca o restablezca rutinas, tales como comer a horas regulares y seguir un programa de ejercicios. Esto puede ser especialmente importante cuando la rutina diaria normal ha sido alterada. Incluso si usted está en un albergue y no está en capacidad de regresar a su casa, establezca rutinas que lo conforten. Tome tiempo libre de las demandas de la vida diaria dedicándose a una afición o a algún otro entretenimiento que disfrute.

Ayude a otros. Ayudar a otros, aunque usted mismo se encuentre en tiempos de adversidad, le puede dar una sensación de control y le puede ayudar a sentirse mejor acerca de usted mismo.

Si es posible, evite tomar grandes decisiones, tales como cambiar de carrera o de trabajo, pues estas actividades tienden a ser sumamente estresantes.

¿Cuándo debería buscar ayuda profesional?

Muchas personas usando su propia red de apoyo son capaces de enfrentar efectivamente las demandas físicas y emocionales que acompañan a un desastre natural. Sin embargo, es común encontrar que algunos serios problemas persisten y que éstos pueden continuar interfiriendo con la rutina diaria. Por ejemplo, algunas personas pueden sentir un nerviosismo abrumador o una tristeza constante que afecta negativamente el desempeño laboral y las relaciones interpersonales.

Personas con reacciones prolongadas que obstaculizan su funcionamiento diario deberían consultar a un profesional de la salud entrenado y experimentado. Psicólogos y otros proveedores de salud mental apropiados pueden ayudar a educar a las personas acerca de las reacciones comunes al estrés extremo. Estos profesionales trabajan con personas afectadas por trauma y les ayudan a encontrar formas constructivas de lidiar con el impacto emocional.

En los niños, los estallidos emocionales continuos y agresivos, problemas serios en la escuela, la preocupación por el evento traumático, aislamiento continuo y extremo, y otras señales de ansiedad o dificultades emocionales intensas, apuntan hacia la necesidad de ayuda profesional. Un profesional calificado en salud mental, tal como un psicólogo, puede ayudar a estos niños y sus padres a comprender y lidiar con pensamientos, sentimientos y conductas que se desarrollan como resultado del trauma.

Traducido por Patricia Pochet, Asociación de Psicología de Puerto Rico.