Introducción

Los tiempos de guerra pueden ser terribles para los niños, incluso para los más grandes, en especial porque el terrorismo sembró el miedo tan cerca de casa...

Estos sucesos no están claros para los niños. Los padres de sus amigos, o incluso sus propios padres, pueden ser llamados al servicio activo. Buscan a sus maestros y amigos, así como a sus padres, para sentirse seguros en tiempos de guerra.

Cuando los niños comienzan a estudiar temas que les enseñan acerca del mundo fuera de su hogar, necesitarán de su ayuda para entenderlo. Quizás se pregunte cómo puede enseñarle a su hijo a ir más allá del temor provocado por los tiempos de guerra. La buena noticia es que, al igual que su hijo aprende a leer y a escribir, también puede aprender a desarrollar la resiliencia, que es la capacidad de adaptarse bien frente a la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o incluso las fuentes de estrés más impactantes.

¿Cuáles son algunos consejos que pueden ayudarlo a enseñar a sus hijos la resiliencia? A medida que use estos consejos, tenga en cuenta que cada niño recorrerá la senda hacia la resiliencia de manera diferente y para usted será una guía el conocimiento que tenga de sus hijos.

10 consejos para padres y maestros de niños en la escuela intermedia en tiempos de guerra
  1. Hable con su hijo siempre que pueda. A veces el mejor momento para hablar puede ser cuando lleva a su hijo a algún lado. Otras veces, puede ser cuando hacen los quehaceres juntos, lo que permite a su hijo tener la mirada puesta en otra cosa mientras conversan. Cuando sus hijos le hagan preguntas, respóndales de manera franca pero simple y en tono tranquilizador. Pídales su opinión sobre lo qué está sucediendo y escuche sus respuestas. No pase por alto sus sentimientos, pueden decir que están asustados o expresar odio hacia las personas de determinado país o religión. Anímelos a evitar las generalidades, y sea usted honesto con sus sentimientos, pero dé mensajes de esperanza y aliento. Puede decir "Yo también estoy un poco asustado, pero sé que estamos preparados para lo pueda suceder y sé que lo vamos a superar". Es probable que su hijo ya tenga la edad suficiente para darse cuenta de algunas áreas poco definidas en sus sentimientos, pero no debe dar lugar a dudas cuando le dice de que hará lo que sea necesario para mantenerlo seguro.

  2. Haga de su hogar un lugar emocionalmente seguro para su hijo. En la escuela intermedia, los grupitos exclusivos y los intimidadores pueden dificultarle la vida a su hijo; el hogar debe ser un refugio. Su hijo está en una edad en la que puede comenzar a desear estar solo, pero prepárese para brindarle mucho tiempo en familia cuando lo necesite, en especial durante tiempos de guerra. Comparta más tiempo con su hijo jugando, leyéndole o simplemente haciendo quehaceres juntos.

  3. Limite la cantidad de noticias que sus hijos ven en tiempos de guerra. No es necesario esconder a los niños de lo que sucede en el mundo, pero tampoco deben estar expuestos a relatos constantes sobre la guerra. Guarde revistas y diarios que tengan una amplia cobertura fotográfica de la guerra o portadas atemorizantes. Supervise el uso de Internet de sus hijos para asegurarse de que no visiten sitios que den informes sangrientos o sensacionalistas de la guerra. Cuando vea las noticias, úselas como instrumento educativo y analice lo que acaba de ver con su hijo

  4. Tenga en cuenta que el estrés de la guerra puede agudizar las tensiones cotidianas. Su hijo puede estar sintiendo de por sí altas y bajas extremas debido a los niveles hormonales en su cuerpo; esto sumado a la incertidumbre de los tiempos de guerra puede hacer que estos cambios parezcan más extremos. Sea comprensivo pero firme cuando un niño responda al estrés con mala conducta. Tranquilícelo diciéndole que sólo espera que haga el mejor esfuerzo posible

  5. Durante la guerra, planifique una rutina y aténgase a ella. La escuela intermedia le ofrece a su hijo más opciones sobre cómo utilizar su tiempo. Puede ser tranquilizador que el hogar sea una constante, en especial en momentos de incertidumbre. Si las tareas se hacen a determinada hora, asegúrese de reservar ese tiempo para hacer las tareas. Su hijo puede ser menos capaz de manejar el cambio en casa cuando la situación mundial es inestable

  6. Asegúrese de cuidar de sí mismo. Si no lo hace, puede tener menos paciencia y menos creatividad en un momento que su hijo necesita que le hagan sentir tranquilidad y seguridad. Muchas personas descubren que recurrir a un poder supremo, ya sea a través de una religión organizada o en forma privada, puede ayudarles. Cuídese para que pueda cuidar de su hijo.

  7. Dígales a sus hijos que estarán bien. Tranquilícelos diciéndoles que estarán protegidos. Tenga un plan de emergencia para la familia y coméntelo con sus hijos. Dé instrucciones sobre qué deben hacer en una emergencia y una lista de números de teléfono, del trabajo y la casa, que puedan llevar en sus mochilas. Comente con los niños los planes de emergencia que tienen sus escuelas y prepárelos, algunas escuelas cierran durante una emergencia con los niños adentro y sus hijos deben saber cómo estarán protegidos en la escuela incluso si no están con sus padres. Si los niños tienen familiares en las fuerzas armadas, obtenga la mayor cantidad de información posible sobre dónde estará su familiar, cuánto tiempo permanecerá allí y con qué frecuencia podrá comunicarse con ellos.

  8. Observe en su hijo signos de miedo y ansiedad que no pueda ser capaz de expresar con palabras. ¿Bajaron las calificaciones de su hijo repentinamente? ¿Pregunta su hijo sobre el bienestar de un amigo durante la guerra cuando en realidad tiene miedo por sí mismo? Puede estar sintiendo la presión de lo que está sucediendo en el mundo a su alrededor. Si tiene problemas para expresar sus sentimientos con palabras, anímelo a escribir un diario o recurrir al arte para expresar sus temores.

  9. Haga que su hijo le ayude, ya sea en un quehacer o dando su opinión acerca de una actividad familiar. Incluya a su hijo en una actividad voluntaria que usted realice. Asegúrese de que su hijo sepa cómo sus acciones contribuyen al bienestar de toda la familia. Si su hijo sabe el papel que debe desempeñar, y puede ayudar, sentirá que tiene mayor control y también se sentirá más seguro.

  10. Plantee las cosas desde un punto de vista positivo para su hijo. Es posible que ni usted ni su hijo hayan pasado por una situación de guerra antes, pero debe decirle que las guerras terminan. Señale momentos que su hijo tuvo que enfrentar que pueden haberle causado temor pero que los venció, ya sea miedo a la oscuridad o a entrar a una nueva clase por primera vez. Señale las cosas importantes que no cambiaron, incluso mientras el mundo externo cambia. Cuando hable sobre malos momentos, asegúrese de hablar también de los buenos momentos que vendrán. Enséñele a su hijo cómo tener pensamientos positivos o una canción especial para relajarse en un momento de estrés.

La resiliencia es un camino

La resiliencia es algo que usted puede enseñar a sus hijos. No obstante, el sólo hecho de que sus hijos aprendan sobre esta capacidad no significa que no pasarán malos momentos. Los malos momentos duelen y habrá ocasiones en que sus hijos no se sientan felices. La resiliencia es una senda y cada niño la recorrerá a su propio ritmo, tal como cada niño aprende a hacerse independiente y a superar los cambios sociales de la escuela intermedia a su propio ritmo. Su hijo puede beneficiarse de algunas de estas estrategias de resiliencia, mientras que otros niños pueden beneficiarse de otras estrategias. La habilidad de desarrollar resiliencia que usted enseña a sus hijos en tiempos de guerra les resultará útil incluso después y es una buena habilidad aplicable en la vida diaria.

Puede sentir que necesita ayuda para enseñarle a su hijo a desarrollar la resiliencia. Si siente que está estancado o abrumado y no puede seguir los consejos que se detallan anteriormente, considere la posibilidad de hablar con alguien que pueda ayudarlo, como un psicólogo u otro profesional de la salud mental. Acudir por apoyo o guía puede ayudar a que su hijo fortalezca la resiliencia y persevere en tiempos de guerra.