La psicología y el cumplimiento de la ley—Cómo usar la psicología para descubrir mentirosos

Decir una pequeña mentira piadosa podría aplacar los ánimos, pero encubrir un complot de asesinato o retener información sobre células terroristas puede devastar a las personas y a la sociedad en su conjunto. Sin embargo, detectar engaños suele desconcertar a los más experimentados policías, jueces, funcionarios de aduana y otros profesionales forenses. Los psicólogos prestan "sus locuras" a los encargados de imponer el cumplimiento de la ley para ayudarles a descubrir quién está mintiendo.

Detectar a las personas solapadas puede resultar difícil. Las pruebas del detector de mentiras se consideran poco confiables. Por ese motivo, los psicólogos han ido catalogando las pistas del engaño, como expresiones faciales, lenguaje corporal y elección de palabras, para ayudar a detectar a las personas deshonestas. A partir de esta investigación, los psicólogos están desarrollando nuevas herramientas de detección, tales como programas de computación para analizar las expresiones faciales y el estilo de escritura.

También capacitan a expertos de los cuerpos encargados de imponer el cumplimiento de la ley, desde guardias de seguridad en aeropuertos hasta agentes antiterroristas, funcionarios de relaciones exteriores e interrogadores de la policía, incluyendo a personal de la CIA, el FBI y otros organismos federales.

Saber cuándo alguien está mintiendo no es una ciencia exacta. No obstante, algunos psicólogos dicen que las personas que mienten tienen las pupilas ligeramente dilatadas, un indicativo de tensión y concentración. Quienes hablan con mentirosos, dicen que éstos parecen más nerviosos que los que dicen la verdad, tal vez porque sus voces tienen un tono más alto. También es más probable que los mentirosos presionen sus labios si se les compara con quienes dicen la verdad. Sin embargo, a pesar de lo que muchos creen, los mentirosos no son más inquietos, ni parpadean más, ni se ven más tensos que aquellas personas que dicen la verdad. Sólo cuando tienen mucho que perder, como su cónyuge, dinero o su reputación, parecen excepcionalmente tranquilos y el contacto visual con quienes los escuchan es notablemente menor.

Las expresiones faciales no son la única pista. Debido a que el engaño es un acto social que implica lenguaje, los investigadores también estudian lo que los mentirosos dicen y escriben.

Los mentirosos demoran más en comenzar a responder a preguntas que quienes dicen la verdad, pero cuando tienen tiempo para planificar, en realidad comienzan a responder con mayor rapidez que quienes dicen la verdad; y hablan menos. En general, para otras personas, los mentirosos parecen más negativos, más nerviosos y quejosos y menos cooperativos, que quienes dicen la verdad.

Un psicólogo desarrolló un programa de computación que analiza lo que escribe una persona para ayudar a las agencias policiales a predecir si alguien está mintiendo. El programa analiza el hecho de que los mentirosos evitan los pronombres en primera persona como "mi" o "mío", usan más palabras que connotan emociones negativas como "odio" y "triste" y usan menos palabras como "excepto", "pero" o "no" que indican que pueden marcar la diferencia entre lo que hicieron y lo que no hicieron. Los desarrolladores del programa dicen que tiene un índice de exactitud del 67%.

Los programas de computación no son los únicos métodos para detectar mentiras. Algunos científicos creen que puede capacitarse a las personas, como a los agentes de las fuerzas policiales, para que reconozcan a los mentirosos mediante pistas relacionadas con su conducta. Además, los psicólogos ayudan a capacitar a los agentes de las fuerzas policiales y observan interrogatorios para brindarles el beneficio de lo que la psicología sabe sobre los mentirosos.

Les están enseñando a buscar indicadores conductuales de la mentira, como pensar demasiado cuando una respuesta no lo amerita o emociones que no coinciden con lo expresado.

A la larga, los psicólogos dicen que detectar engaños tiene que ver con la honestidad, es más difícil descubrir la verdad que descubrir una mentira. Una persona capaz de detectar mentiras puede identificar la verdad.

Adaptado de la revista de la APA Monitor on Psycology, julio/agosto de 2004, Vol. 35, No. 7