La ansiedad intensa y el temor que a menudo aparecen después de un desastre pueden ser especialmente problemáticos para los niños sobrevivientes, especialmente si éstos han sido víctimas directas del desastre o si han sido separados de sus familias. Algunos niños pueden tener regresiones y exhibir conductas de edades anteriores, tales como chuparse el dedo o mojar la cama. Es posible que sean propensos a tener pesadillas y que presenten temor a irse a dormir solos. Su desempeño en la escuela también puede sufrir. Otros cambios en los patrones de conducta pueden incluir hacer rabietas con más frecuencia o aislarse y mostrarse más solitarios.

Hay varias cosas que los padres y otros que se ocupan de los niños pueden hacer para aliviar las consecuencias emocionales del trauma. Entre ellas están:

Pase más tiempo con los niños y permítales ser más dependientes de usted durante los meses posteriores al trauma. Por ejemplo, permitiendo que el niño se aferre a usted más de lo usual. El afecto físico es muy reconfortante para los niños que han experimentado un trauma.

Provea experiencias de juego que ayuden a aliviar la tensión. Los niños más pequeños en particular encuentran más fácil compartir sus pensamientos y sentimientos acerca del evento a través de actividades no verbales, tales como el dibujo.

Esté disponible y estimule a los niños mayores a hacer preguntas, así como a compartir sus pensamientos y sentimientos con usted y entre ellos mismos. Esto ayuda a reducir su confusión y la ansiedad relacionados con el trauma. Responda a las preguntas en términos que ellos puedan comprender. Tranquilícelos repetidamente y dígales que usted se interesa por ellos y que comprende sus temores y preocupaciones.

Mantenga horarios regulares de actividades tales como comer, jugar e ir a la cama para ayudarles a restaurar un sentido de seguridad y normalidad incluso si su familia ha sido ubicada en un albergue o en otra vivienda temporal.

Provea oportunidades seguras para que los niños ayuden a otros. Ayudar a otros les permite una sensación de control y les puede ayudar a sentirse mejor con ellos mismos.
Reduzca el número de veces que el niño ve el trauma en las noticias. Repetida exposición a la difusión de noticias del desastre puede traumatizarlos aún más.

¿Cuándo debería buscar ayuda profesional para los niños?

Muchos niños están capacitados a través de su propia red de apoyo para enfrentarse efectivamente a las demandas emocionales y físicas que acompañan a un desastre natural. Sin embargo, es común encontrar que algunos serios problemas persisten y que éstos pueden continuar interfiriendo con la rutina diaria. En los niños, estallidos emocionales continuos y agresivos, problemas serios en la escuela, preocupación por el evento traumático, aislamiento continuo y extremo, y otras señales de ansiedad o dificultades emocionales intensas, apuntan hacia la necesidad de ayuda profesional. Un profesional calificado en salud mental, tal como un psicólogo, puede ayudar a estos niños y sus padres a comprender y lidiar con pensamientos, sentimientos y conductas que se desarrollan como resultado del trauma.

Traducido por Patricia Pochet, Asociación de Psicología de Puerto Rico.