El empleo, además de proporcionarnos ingresos, desempeña múltiples papeles en nuestras vidas, como el de darnos un sentido de identidad y propósito. En estos tiempos económicos difíciles, todo el que pierde su empleo, o está expuesto a un despido potencial, puede estar sometido a un grado significativo de estrés. A propósito de esta situación, y según una encuesta realizada en abril del 2009 por la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) el 82 por ciento de los trabajadores en los Estados Unidos cuyos empleadores han llevado a cabo reducciones de plantilla reportaron un incremento del estrés el año pasado, como resultado de los cambios relacionados con el empleo que afectaron sus núcleos familiares.

El que pierde su empleo puede sentir conmoción, tristeza, irritación y temor, y preguntarse, “¿Y ahora qué hago?” Es una buena pregunta, especialmente si se enfoca con una actitud optimista y positiva. Los psicólogos recomiendan que es necesario mantenerse abierto a nuevas oportunidades, una forma idónea para disminuir las preocupaciones y proceder a la búsqueda de empleo. Independientemente de que la persona haya trabajado con un empleador por menos de un año o durante más de veinte, el cambio es una constante en la vida, y el centro de trabajo no es excepción de la regla. Es posible que empezar desde cero nos asuste. Pero aceptar un nuevo empleo, cambiar a un sector de trabajo diferente, volver a estudiar, o iniciar un negocio propio no es necesariamente una transformación total de identidad. Todo lo contrario, pues estará descubriendo un nuevo entorno en el que sus destrezas y talentos son valiosos y útiles.

A continuación, algunas medidas que puede tomar para salir airoso de la adversidad que implica un despido, e ir en busca de un nuevo empleo:

Tome acción de inmediato. 

Podría resultarle tentador considerar un despido como unas mini vacaciones, y disfrutar en principio, sentado cómodamente y en pijamas, de la programación televisiva diurna. Después de todo, es bien difícil encontrar la motivación necesaria para buscar un nuevo empleo. Sin embargo, algunos estudios revelan que los que se deciden a esperar se lamentarán al final. Sólo pueden triunfar aquellos que comienzan a planificar y a buscar inmediatamente después de su último día de trabajo (o incluso antes).

Conéctese con los que le rodean. 

Puede ser tentador estar sentado durante horas ante la computadora, enviándole su hoja de vida a cada empleador que ofrece una plaza vacante. Pero la mayoría encuentra empleo por medio de las conexiones que establecen con las personas a quienes conocen. Manténgase en contacto con ex compañeros de trabajo y de escuela, así como con sus amigos; o sea, todo al que le preocupe los resultados de su búsqueda de empleo. Por su parte, las redes de comunicación social por Internet pueden ser una forma valiosa de conectarse y dar a conocer que está buscando empleo. Ese tipo de redes le servirán como enlace a su nuevo puesto de trabajo, y de fuente vital de apoyo en el proceso.

Mantenga los ojos — y la mente — abiertos a nuevas oportunidades.

Sea curioso y sumérjase en el mundo que le rodea. Hable con sus amigos acerca del trabajo que desempeñan, asista a seminarios y talleres gratuitos en su comunidad, done unas cuantas horas de trabajo voluntario por una causa que tenga algún significado para usted. En ocasiones le llegará una oportunidad de empleo que no estaba buscando, e incluso descubrir que disfruta un trabajo diferente al que realizaba previamente.

Cuídese a sí mismo. 

Es probable que no tenga muchos deseos de realizar actividad alguna. O tal vez quiera dedicar todo su tiempo a consultar las listas de empleos disponibles. Pero tómese un descanso en su búsqueda, y vaya a caminar, a visitar a un amigo, o lea un buen libro. Preste atención a la forma en que está lidiando con su estrés, pues algunas personas son más propensas a aliviarlo realizando actividades no saludables como fumar, beber, jugar o comer compulsivamente. Manténgase alerta con respecto a estas conductas inadecuadas.

Pida ayuda profesional. 

Las agencias de ubicación laboral y las oficinas de asesores de educación superior son dos servicios disponibles que pueden ayudarle a encontrar un nuevo empleo. Si sigue abrumado por el estrés, o le resulta cada vez más difícil lidiar con los sentimientos provocados por la cesantía, es probable que quiera hablar con un psicólogo, quien podrá ayudarle a darle solución a sus preocupaciones, y a hacerles frente a los cambios que nos impone la vida.