El Golfo de México es actualmente el escenario de un desastre provocado por el hombre, luego de la destrucción de una plataforma de perforación y el derrame de petróleo que hasta el momento no se ha podido contener. La situación fue descrita por el presidente Barack Obama como “un desastre medioambiental masivo y potencialmente sin precedentes”. Varios reportes indican que cada día se vierten hasta 210,000 galones de crudo en el Golfo, sin posibilidad inmediata de contención. Este desastre afectará la vida silvestre, los sectores de pesca y recreación de la zona, y la salud de los océanos y las costas. Ver la progresión del desastre, ya sea personalmente o por televisión o computadora, provoca inquietud. Además, nos sentimos impotentes ante la situación porque empeora cada vez más, y con la excepción de pocas personas, no se puede hacer casi nada para solucionar el problema.

Pero hay maneras simples y efectivas de controlar la inquietud o la ansiedad que pudiera estar sintiendo. Y como muchas de éstas son ingredientes esenciales para un estilo de vida saludable, su adopción puede ayudarle a mejorar su bienestar emocional y físico en general.

  • Infórmese. Manténgase informado con respecto a la extensión del derrame de petróleo, y cómo está afectando la zona. ¿Cuáles son las posibles consecuencias si se sigue derramando el petróleo por varios meses más? Estar al tanto de la información puede disminuir la ansiedad que provoca la incertidumbre, y le permite sentir que tiene más control sobre una situación que de otro modo sería caótica. Estar informado también evita la ansiedad por los problemas que no puede controlar, o que no son causas de preocupación.

  • Elabore un plan. Si el derrame de petróleo le afecta directamente, identifique las medidas que puede tomar en caso de pérdida del empleo, destrucción de su propiedad u otras consecuencias. Consulte con sus colegas, amigos cercanos o familiares para explorar ideas de perseverancia ante una posible tribulación. Contar con un plan bien pensado que tenga medidas específicas puede hacer que la situación sea más controlable.

  • Haga contactos. Póngase en contacto con familiares y amigos cercanos. Estas relaciones pueden ser fuentes de fortaleza. La unión y la ayuda mutua pueden ser factores positivos para su salud emocional. Es probable que sus hijos tengan preguntas y preocupaciones referentes al derrame de petróleo, especialmente en las comunidades más afectadas. Tenga en cuenta que los niños adquieren la capacidad de resiliencia siguiendo el ejemplo de los adultos. Haga actividades y mantenga la comunicación abierta para que los niños puedan hacerles frente a las dificultades cotidianas. Investigaciones psicológicas demuestran que el “apoyo social” — las relaciones compasivas y solidarias — son esenciales para crear resiliencia y felicidad.1

  • Mantenga un espíritu positivo. Recuerde que científicos, especialistas en el medioambiente, biólogos y otros expertos se están esforzando en crear una solución viable al problema. Además, las compañías y las agencias gubernamentales están usando equipos y conocimientos para limitar la propagación del petróleo y los daños correspondientes. Los desastres son inevitables, pero no invencibles. Identifique las formas que le han ayudado a vencer tribulaciones anteriores y aproveche esa capacidad y experiencias para lidiar con la situación actual.

  • Ofrezca su ayuda voluntaria. Aligere su carga contribuyendo con su energía y talento a la causa que más le apasione, ya sea el medioambiente, la vida marina, las comunidades pesqueras u otras. Por ejemplo, en derrames anteriores de petróleo, las organizaciones de rescate de animales ayudaron a limpiar animales cubiertos por el petróleo, y a devolverlos a sus hábitats naturales. El apoyo o la ayuda a una de esas organizaciones pudiera ser una manera de marcar la diferencia en esta crisis actual.

El Centro de Apoyo de la Asociación Americana de Psicología ofrece otros recursos para controlar el estrés y hacerles frente a los desastres naturales.

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1 “What predicts psychological resilience after disaster? The role of demographics, resources, and life stress.” Bonanno, G. A.; Galea, S.; Bucciarelli, A.; Vlahov, D. Journal of Consulting and Clinical Psychology. Vol. 75(5), Oct 2007, 671-682.