El flujo súbito y casi constante de reportes noticiosos acerca de la gripe porcina puede provocarnos ansiedad y preocupación. Tales reacciones son comprensibles, debido a las incógnitas existentes con respecto a la propagación y gravedad de la enfermedad. Pero incluso durante este período de incertidumbre, se pueden tomar varias medidas para controlar la ansiedad y adoptar una actitud positiva.

Mantener la situación en perspectiva. Los funcionarios gubernamentales necesitan prepararse para lo peor a fin de proteger a la población. Sin embargo, la población no tiene necesariamente que esperar lo peor. Hasta el momento, los casos identificados en los Estados Unidos no son graves, pues sólo se ha hospitalizado a una persona y no se ha producido ningún fallecimiento. Además, entre el 2005 y el 2009 se reportaron doce casos previos de gripe porcina en los Estados Unidos, a los cuales se les dio tratamiento sin que se propagara la enfermedad.

Infórmese adecuadamente. Recopile la información que le permita determinar con exactitud sus riegos, para poder tomar precauciones razonables. Busque una fuente creíble en la que pueda confiar, como las noticias de los Centros para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos (U.S. Centers for Disease Control), una agencia de salud pública local o estatal, o funcionarios electos locales como el gobernador del estado. Como estamos ante una situación que evoluciona rápidamente, es preciso reunir información a intervalos regulares, para distinguir los hechos reales de la especulación. Desconfíe de los rumores no confirmados, los cuales pueden ser inquietantes e impedir que usted tome las medidas apropiadas.

Adoptar una actitud optimista. Las agencias de salud pública de todo el mundo están trabajando incesantemente para identificar los brotes de la enfermedad, y garantizar la disponibilidad de la mejor atención médica para los enfermos. Históricamente, la humanidad ha sobrevivido circunstancias difíciles, y ha seguido disfrutando de una vida plena y productiva. No hay razón por la cual esta situación tenga que ser diferente a las anteriores. Limite la preocupación y la intranquilidad disminuyendo el tiempo que usted y su familia dedican a ver o escuchar noticias inquietantes.

Mantenerse saludables. Un estilo de vida sano—incluyendo una alimentación y ejercitación adecuadas—es la mejor defensa contra cualquier amenaza de enfermedad. La adopción de hábitos higiénicos como lavarse las manos con frecuencia, minimizará también el contacto con todo tipo de gérmenes y fuentes de enfermedades. Un cuerpo sano puede ejercer un impacto positivo en su manera de pensar y en sus emociones, permitiéndole tomar mejores decisiones y lidiar con la incertidumbre ante la amenaza de la gripe.

Resistencia. La resistencia es el proceso de adaptarse adecuadamente a las adversidades, amenazas o fuentes significativas de estrés. Aproveche aquellas destrezas que ha usado en el pasado, y que le ayudaron a enfrentar las adversidades de la vida. Use esas destrezas para controlar sus emociones en estos momentos difíciles. Además, puede leer información útil en el artículo Road to Resilience de la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés).

Crear un plan. Piense en cómo podría responder si se descubre un brote de gripe porcina en su zona de residencia. Es probable que desee acopiar alimentos no perecederos en caso de que los funcionarios de salud recomienden que permanezcamos en casa; explorar opciones para trabajar desde su domicilio; cuidar a sus familiares enfermos; o crear un plan de emergencia para la comunicación familiar. Explore cómo podría disponer de su tiempo en caso del cierre de las escuelas o las oficinas. El análisis de algunas de estas situaciones con anticipación puede disminuir su ansiedad.

Hablar con sus hijos. Hable con sus hijos acerca de la gripe porcina con información honesta y apropiada para sus edades. Si sus hijos tienen preocupaciones, el análisis de las mismas entre todos puede disminuir su ansiedad e inquietud. Los padres también pueden contribuir a aliviar la intranquilidad, concentrando a los niños en rutinas y programaciones que no hayan cambiado a pesar de cualquier modificación relacionada con los preparativos ante la gripe porcina. Recuerde que los niños observan las conductas y emociones de los adultos como guía para controlar sus propias emociones en situaciones como la actual.

Mantener las conexiones. El mantenimiento de las redes de contacto social puede fomentar una sensación de normalidad, y proporcionar fuentes valiosas para compartir sentimientos y aliviar el estrés. Si los funcionarios de salud han recomendado la limitación de sus contactos sociales para contener un brote de la enfermedad, puede seguir comunicándose por medio del correo electrónico y las llamadas telefónicas.

Buscar ayuda adicional. Si está experimentando sentimientos intensos de ansiedad o desesperación, o confrontando problemas para realizar su trabajo o cualquier actividad cotidiana, puede recurrir a un profesional certificado de salud mental como un psicólogo, el cual le ayudará en la creación de una estrategia apropiada a fin de seguir adelante. Usted puede encontrar a los psicólogos más cercanos poniéndose en contacto con su asociación psicológica estatal, o consultando el localizador de psicólogos de APA.

Un agradecimiento especial a: H. Katherine O'Neill, PhD; Ester Cole, PhD; y John R. Tassey, PhD por su ayuda en la preparación de este documento.

© 2009 American Psychological Association