El regreso a casa puede ser estresante

La reunión con la familia suele idealizarse como una vuelta rápida y sin complicaciones a la "normalidad". La realidad puede ser diferente con respecto a ese ideal.

Quienes vuelven del servicio militar suelen toparse de inmediato con una lista de problemas para resolver, incluyendo cuentas por pagar, disputas familiares y expectativas de que la interacción familiar e intimidad volverán pronto a los niveles anteriores a la guerra.

El estrés y la ansiedad pueden ser el resultado del choque cultural, con un traslado rápido de la trinchera a la sala de estar y sin tiempo para liberarse de la presión en el transcurso del viaje. Es probable que a algunos militares y miembros de su familia les tome tiempo reajustarse, y no lograrlo eficazmente durante este período puede crear una gran cantidad de estrés, ansiedad, frustración y enojo.

Para los miembros de la Guardia Nacional y los reservistas, volver al trabajo crea otras tensiones. Los empleadores de quienes fueron llamados al servicio pueden tender a subestimar cuánto tiempo le tomará readaptarse a alguien que ha estado lejos. Algunos empleadores pueden sentir que mantuvieron los trabajos disponibles para hacer su parte por el país, pero ahora quieren volver a la rutina de trabajo. Los compañeros de trabajo pueden querer hablar sobre la guerra mientras que el empleado que ha vuelto quiere olvidarla. O a la inversa, los compañeros de trabajo pueden no darle la oportunidad al militar que necesita hablar.

El estrés será más difícil para algunos

El grado de estrés que siente el personal militar al volver del servicio activo puede ser afectado en parte por:

  • La medida en que su servicio representaba un peligro (aun cuando sólo hayan estado a la espera de este peligro)

  • Muertes o heridas graves en su unidad militar

  • La posibilidad de exposición a una guerra química o a armas de destrucción masiva

  • Cuánto tiempo estuvieron en el extranjero

  • La exposición a muertos y heridos (incluso de combatientes enemigos y la población civil)

  • Un trauma pasado que puede agudizarse por el estrés de la guerra

  • El grado de cambio en la dinámica familiar durante su ausencia, como el aumento de dependencia o independencia de un hijo o cónyuge

Las familias también estuvieron estresadas. Las familias del personal asignado en zonas de combate tienen sus propios problemas durante el conflicto, como:

  • Temor por la seguridad de los miembros de la familia que están en combate

  • Interrupción de patrones y rutinas establecidas

  • Ingresos disminuidos y preocupaciones de índole económico

  • Reacciones negativas de los niños ante cambios repentinos en el entorno familiar

  • Necesidad de desarrollar nuevas habilidades de resiliencia, renovar relaciones familiares, hacer nuevos amigos y participar en grupos de apoyo

  • Verse abrumado por nuevos roles y responsabilidades

Muchas familias continuarán teniendo presiones durante el período de regreso a casa, como:

  • Verse cuestionado por decisiones tomadas en ausencia del miembro de la familia durante la guerra

  • Tener conflictos por nuevas relaciones, como un nuevo bebé o nuevos amigos

  • Experimentar cambios en la toma de decisiones

  • El hecho de que la dinámica familiar nunca podrá volver a ser lo que fue antes de haber sido enviado a la zona de conflicto

Existen muchas sendas hacia la resiliencia

A pesar de la cantidad e intensidad de las experiencias estresantes, la mayoría del personal que regresa y sus familias deben ser capaces de recuperarse satisfactoriamente.

Sin embargo, incluso quienes han aprendido a desarrollar resiliencia no deben esperar que el regreso a casa esté libre de emociones o no conlleve un esfuerzo. Es bastante normal experimentar días o varias semanas con síntomas leves a moderados de depresión, ansiedad y enojo, aun si el regreso a casa estuvo inicialmente lleno de alegría.

Los niños, por ejemplo, reconfortados con el regreso sano y salvo de uno de sus padres o hermanos, podrían sentir ahora que pueden expresar algunos de sus sentimientos negativos de temor o enojo por lo que pudieran haber sentido como abandono.

Lo normal es lo que funciona para usted.

No hay etapas estándares o normales para el regreso a casa. El proceso varía de persona a persona. Comprender que el regreso a casa tiene su propia marca de estrés es un primer paso en el proceso del reingreso satisfactorio a largo plazo del personal militar, sus familias y la comunidad.

10 consejos para la resiliencia durante el regreso a casa
  1. A principio del proceso, identifique personas que puedan ayudarle-un amigo, clérigo, profesional de la salud mental, asesor financiero-y busque ayuda si lo necesita. Algunas de estas fuentes pueden darle apoyo emocional, mientras que otros pueden darle ayuda directa para la solución de los problemas de cada día. Decida tener una actitud abierta con respecto a los problemas y trabaje para resolverlos junto con los miembros de su familia o los profesionales que pueden ayudarle.

  2. Divida los problemas grandes en pequeñas partes manejables. Después, combata y resuelva estas partes como un medio de reconstruir la confianza. Un planteamiento paso a paso puede resolver al final un problema más grande.

  3. Sea un participante activo, no una víctima pasiva. La participación social a través de organizaciones religiosas, grupos de pasatiempos, clubes de ejercicio, grupos sociales, etc., ayuda a que las personas se reintegren a la comunidad.

  4. No posponga la solución de problemas. Comience a trabajar en los problemas de inmediato; la inacción puede reforzar la sensación de que un problema está fuera de su control.

  5. No busque consuelo en las drogas o el alcohol. Esto no sólo no resuelve los problemas presentes sino que crea nuevos.

  6. Reconozca que los problemas de readaptación familiar son normales. No culpe a otros por sus aflicciones y no se culpe demasiado a sí mismo.

  7. Vea las cosas objetivamente. El cinismo o el pesimismo excesivo con respecto a la vida y al futuro puede hacerse realidad y tener un impacto negativo en usted y los demás. Vea las cosas objetivamente, cada problema no es una catástrofe. Aunque parezca simplista, una actitud positiva ayuda a levantar la moral y aumentar la resiliencia.

  8. Recuerde cómo enfrentó los desafíos en el pasado y utilice las mismas estrategias para enfrentar los estreses del regreso a casa. Al enfrentar los problemas actuales con la mirada puesta en las soluciones, es más probable que logre una sensación de hacer progresos, de "salir adelante" en la vida.

  9. Dese cuenta que el estrés del regreso a casa puede agrandar otros estreses cotidianos, así que sea indulgente consigo mismo y su familia.

  10. Acepte como inevitables algunos contratiempos en la vuelta a la "vida usual" sean emocionales, económicos, físicos o relacionados con el trabajo. Al mismo tiempo, esté consciente de que la capacidad de resiliencia puede ayudarle a recuperarse.

Los niños tienen necesidades especiales

Los niños experimentarán una gran variedad de emociones y experiencias estresantes en torno a la guerra y al regreso a casa, pero es menos probable que hablen directamente sobre lo que les molesta o preocupa, en comparación con los adultos. En cambio, puede que ellos muestren sus emociones con un bajo rendimiento escolar; incapacidad para llevarse bien con los hermanos, compañeros o padres; comportamiento reservado; o haciéndose propensos a los accidentes.

Para los niños cuyo padre o madre fue a la guerra, el trauma de la separación puede haber sido serio. Es más probable que estos niños, en comparación con los adultos, demuestren sus sentimientos de manera visible, en parte porque tienen menos experiencia para sobrellevar el estrés en la vida.

Para ayudar a los niños a sobrellevar el estrés relacionado con la guerra, los padres y maestros deben:

  • Escuchar los pensamientos y preocupaciones de los niños sobre la guerra sin juzgarlos.

  • Darles muestras de cariño y tranquilizarlos, sin minimizar las preocupaciones del niño.

  • Evitar imponer sus propios temores a los niños. Las dificultades de los adultos deben resolverse sin preocupar a los niños ni esperar que un niño dé apoyo al adulto por un período prolongado. Los niños pueden brindar amor y consuelo considerables, pero necesitan el apoyo firme de un adulto para hacerlo.

  • Reconocer que los niños, como la mayoría de los adultos, se recuperarán satisfactoriamente. Comuníqueles esta esperanza positiva, para que las experiencias pasadas de los niños no los lleven a tener una perspectiva pesimista del futuro.

  • Recordar que la reacción del niño será a menudo un reflejo de la reacción de sus padres. Si los padres demuestran resiliencia, los niños tendrán un modelo de conducta positivo.

  • Buscar la ayuda de un profesional de la salud mental para la familia, si la familia no es capaz de funcionar a diario.

Lista de control de los síntomas de advertencia

Es importante reconocer los síntomas del estrés que no hemos logrado manejar eficazmente. La siguiente es una lista de control de los síntomas de advertencia para aquéllos que han regresado a casa.

  • Culpa por acciones o vergüenza por algún fracaso

  • Consumo excesivo de bebidas alcohólicas o drogas

  • Llanto incontrolable o frecuente y otras reacciones extremas a hechos que normalmente los manejaría con más calma

  • Problemas para dormir (muy poco o excesivamente)

  • Depresión, ansiedad o enojo

  • Demasiada dependencia de los demás

  • Violencia doméstica verbal o física

  • Dolencias físicas relacionadas con el estrés (dolor de cabeza, dolor de espalda, problemas gastrointestinales, poca resistencia)

  • Incapacidad para escapar de las escenas de horror que recuerda de la guerra

  • Dificultad para concentrarse

  • Ideas o planes suicidas

Asimismo, las familias pueden mostrar síntomas del estrés que no se ha controlado eficazmente. La siguiente es una lista de control de síntomas de advertencia para las familias

  • Incapacidad para resolver conflictos familiares

  • Aislamiento entre los miembros de la familia

  • Aferrarse y depender demasiado de los miembros de la familia

  • Usar como chivos expiatorios a uno o dos miembros de la familia (a menudo niños)

  • Problemas de disciplina o académicos de los niños

Cómo solicitar ayuda

Si usted (o un miembro de su familia) continúa sintiendo estrés, ansiedad o frustración o experimenta alguno de los signos negativos mencionados en este documento al enfrentar una situación difícil, solicitar ayuda es una de las maneras más rápidas de recuperar un sentido de control y equilibrio. Para muchas personas, usar la capacidad de resiliencia ayudará con el regreso a casa. No obstante, para las familias y personas que no son capaces de realizar sus actividades diarias debido al estrés o a un trauma, buscar la ayuda de un profesional de la salud mental autorizado, como un psicólogo, puede ayudarles a superar las dificultades del regreso a casa.