Felicitaciones por tener un hijo que se ofreció como voluntario para ayudar después de los huracanes.

Cuando se ofrecen como voluntarios, e incluso después de que regresan, será útil para usted que entienda algunas de las cosas que ellos puedan haber enfrentado.

Las emociones de su hijo voluntario

Su joven voluntario puede sentir alguna o todas estas emociones comunes:

  • Tristeza a medida que ve la devastación dejada por los huracanes o escucha las historias de los sobrevivientes.

  • Enojo por lo que parece una lenta recuperación u ofrecimientos de ayuda cada vez más limitados para la región.

  • Irritabilidad a medida que lidia con entornos y emociones difíciles.

  • Una sensación de vulnerabilidad y una sensación de que vida es frágil o demasiado corta.

  • Una sensación de culpa porque fue afortunado mientras que otros no.

  • Insensibilidad y una sensación de que llegó al límite de lo que es capaz de sentir.

Las emociones de aquellas personas a las que los voluntarios tratan de ayudar

Aquellos en el receso alternativo de primavera pueden sorprenderse de que, si bien muchas de las personas a quienes ayudan son cordiales y agradecidas, no todas actúan de la misma manera. Los sobrevivientes de huracanes pueden tener una formación distinta y eso puede influir en su reacción con respecto a las secuelas del huracán y los voluntarios. Algunos de los sobrevivientes pueden sentir muchas emociones que incluyen ira e irritabilidad y los voluntarios pueden ser los receptores de esa ira.

Cómo manejar las emociones

Lo más probable es que sus hijos sean lo suficientemente fuertes para recuperarse de lo que surja durante su trabajo voluntario. No obstante, hay algunas cosas que pueden hacer para ayudarse.

  • Darse un respiro. Anime a sus hijos voluntarios a ser un poco menos exigentes consigo mismos y con sus compañeros voluntarios.
  • Conocer sus límites. Una persona puede marcar una gran diferencia, pero es difícil que un solo voluntario pueda cambiar al mundo. Dígales a sus hijos que siempre y cuando estén poniendo todo su empeño, entonces están ayudando, aun cuando no puedan ver los resultados de inmediato. Recuérdeles que a veces, las personas afectadas por el huracán necesitarán que simplemente las escuchen, no que traten de resolver sus asuntos.
  • Cuidarse. Los voluntarios le están exigiendo mucho a su cuerpo y a sus emociones. Recuérdeles que deben dormir lo suficiente y alimentarse en forma nutritiva.
  • Fomentar el compañerismo. Es una buena idea para todos los voluntarios conversar sobre sus experiencias al final de cada día pero como mínimo, dígale a su hijo voluntario que busque a otra persona para confiarse y desahogarse todos los días.
  • Llamar a casa. Su hijo puede sentir que no es posible para usted entender lo que está atravesando, pero este es un buen momento para estar a su disposición y simplemente escuchar. Usted puede ser capaz de ofrecerle la perspectiva que necesita de alguien que no está tan cerca de la situación, pero lo recibirá mejor si primero lo escucha.
  • Establecer rutinas. Aunque su hijo voluntario está en una situación temporal y estresante, recuérdeles que puede resultarles útil establecer rutinas como llamar diariamente a casa o reservar un período regular para estar solos.
  • Buscar oportunidades para conocerse a sí mismos y reconocer sus fortalezas.

Si están abrumados

Su hijo voluntario puede sentir que toda la experiencia es más de lo que es capaz de manejar.

Si este es el caso, insista para que vuelva a casa cuando lo necesite, haya o no terminado el receso alternativo de primavera. Y, si al volver está abrumado a punto tal que su vida diaria se ve afectada, insista para que hable con alguien como un psicólogo que está capacitado para ayudar.

La información contenida en este folleto no debe usarse como una sustitución de una consulta con un profesional de la salud y la salud mental. Las personas que creen que pueden necesitar o beneficiarse con la atención deben consultar a un psicólogo u otro profesional de la salud y la salud mental autorizado para ejercer. Encuentre un psicólogo en "Psychologist Locator" u obtenga información sobre una remisión llamando al 1-800-964-2000.

El Directorado de Práctica de la Asociación Americana de Psicología agradece los aportes de su Red de Respuesta ante Desastres así como a Richard Heaps, PhD, ABBP y a Angela Koestler, PhD.