Entendiendo la depresión
Aunque la depresión afecta a diferentes personas en formas diversas, la mayoría experimenta alguna combinación de los siguientes síntomas:
- Tristeza prolongada o sensación de vacío
- Sentimientos de desamparo o desesperanza
- Sentimientos de culpabilidad o inutilidad
- Enojo e irritabilidad
- Inquietud
- Dificultad para concentrarse
- Fatiga
- Cambios en los patrones del sueño
- Cambios de apetito
- Dolor crónico, dolores de cabeza o de estómago
- Pérdida de interés en las actividades que realiza
- Alejamiento de familiares y amigos
- Pensamientos acerca de la muerte o pensamientos suicidas
La depresión es provocada por una combinación de factores genéticos, biológicos, psicológicos, sociales y ambientales. Las personas con historia familiar de depresión, así como las que sufren enfermedades severas como enfermedad del corazón o cáncer, corren mayor riesgo de depresión. Asimismo, los cambios importantes en la vida, el trauma y el estrés también pueden resultar en un episodio depresivo, aunque algunos de éstos pueden producirse sin niguna causa externa obvia.
Tratamiento para la depresión
La depresión no es una señal de debilidad. Tampoco es algo de lo cual una persona puede recuperarse repentinamente. Es una enfermedad que necesita tratamiento profesional. Pero con la atención adecuada, el paciente puede sentirse mejor.
Los medicamentos antidepresivos pueden ser útiles para reducir los síntomas de depresión en algunas personas, especialmente aquellas con trastornos severos. La psicoterapia también es un tratamiento efectivo, ya sea de forma independiente o en combinación con medicamentos. Entre los beneficios de la psicoterapia está un efecto duradero que protege al paciente contra el retorno de los síntomas, incluso después de haber concluído el tratamiento.
Consultando a un psicólogo en caso de depresión
Los psicólogos certificados son profesionales de salud mental con experiencia en ayudar a pacientes a recuperarse de la depresión. Se ha demostrado que varios métodos de psicoterapia contribuyen a la recuperación de personas con depresión, especialmente aquellas con depresión leve a moderada.
La psicoterapia ayuda a los pacientes con depresión a:
- Determinar con precisión los acontecimientos existenciales que contribuyen a su depresión, y buscar maneras de transformar, aceptar o adaptarse a esas situaciones
- Crear objetivos realistas para el futuro
- Identificar los procesos de pensamiento distorsionados y conductas poco útiles que contribuyen a la existencia de sentimientos de desamparo o desesperanza
- Crear habilidades para hacerle frente a los síntomas y problemas, e identificar o prevenir futuros episodios de depresión
Dos de las terapias basadas en evidencia más comunes para la depresión son la terapia cognitiva y de conducta, y la terapia interpersonal.
Terapia cognitiva y de conducta (CBT) es un tipo de terapia mediante la cual los pacientes aprenden a identificar y controlar patrones negativos de pensamiento y conducta que pueden contribuir a su depresión. La CBT ayuda a los pacientes a identificar pensamientos poco útiles o negativos, a transformar los conceptos erróneos, a cambiar las conductas que podrían empeorar la depresión, y a interactuar con los demás en formas más positivas.
Terapia interpersonal (IPT) es un tipo de terapia mediante la cual los pacientes aprenden a mejorar sus relaciones con los demás, expresando mejor sus emociones, y solucionando problemas de maneras más saludables. La IPT ayuda a los pacientes a solucionar o adaptarse a acontecimientos preocupantes de la vida, a crear habilidades sociales, y a organizar relaciones que incrementen el apoyo para enfrentar síntomas depresivos y factores estresantes de la vida cotidiana.
No existe un método “correcto” en lo que respecta a la terapia. Los terapeutas trabajan de cerca con sus pacientes para crear planes de tratamiento personalizados que satisfagan necesidades y preocupaciones específicas. La psicoterapia puede contribuir a que los pacientes aprendan formas de enfrentar con mayor efectividad el estrés, y a controlar sus síntomas de depresión. Estas estrategias pueden propiciar la recuperación y el mejor desempeño de los pacientes en todas sus actividades. Para buscar un psicólogo certificado en su localidad, visite Psychologist Locatoropens in new window.
La depresión en niños y adolescentes
La depresión es un trastorno común de la adolescencia. Según el NIMH, en el 2020, aproximadamente 4,1 millones de niños de 12 a 17 años en los Estados Unidos (alrededor del 17 % de los niños de 12 a 17 años en los Estados Unidos) tuvieron al menos un episodio depresivo mayor.
A menudo, los adolescentes suelen ser temperamentales. Pero si su hijo o hija adolescente es extremadamente irritable, tiene problemas continuos de motivación, o tristeza persistente que dura dos semanas o más, es buena idea hacerle una evaluación para detectar depresión.
Si bien los medicamentos antidepresivos suelen ser efectivos en niños y adolescentes, también pueden provocar efectos secundarios en los jóvenes, como un mayor riesgo de tener pensamientos suicidas. Por tal razón, muchos padres y proveedores de servicios de salud prefieren probar primero con la psicoterapia. Tanto la terapia cognitiva y de conducta (CBT) como la terapia interpersonal (IPT) son tratamientos efectivos para jóvenes con depresión. Además, varios estudios revelan que una combinación de antidepresivos y terapia cognitiva y de conducta, es altamente exitosa en el tratamiento de la depresión juvenil.
La buena noticia es que la mayoría de los jóvenes se recuperan de la depresión. Sin embargo, las investigaciones destacan que las personas que sufrieron de depresión en la infancia, corren mayor riesgo de recurrencia en la adolescencia o la adultez. Tanto la CBT como la IPT pueden contribuir a que los niños reconozcan las señales de un episodio depresivo, para que puedan supervisar sus síntomas y pedir ayuda rápidamente en caso de recurrencia.